Alan Sokal y las perlas de Santiago Lacan
La historia de la ciencia nos enseña que lo que realmente conduce a la aceptación de una teoría científica es sobre todo sus éxitos

«El psicoanálisis implica el deseo de descubrir la verdad completa y la capacidad de soportarla sea cual sea» ( Melanie Klein).
El motivo de este artículo es muy simple, exclamar como en el cuento de Andersen: ¡El rey está desnudo! Seamos claros, no se puede por honradez intelectual engañar a los lectores mediante discursos aparentemente eruditos utilizando una terminologia que el mismo autor del discurso desconoce. La confusión en el que el personaje se mueve es proyectada a la mente del lector sin el menor escrúpulo creando en él un estado lamentable, esto es simplemente: terrorismo intelectual. Las referencias laicas del discurso de Santiago Lacan, como por ejemplo a Marx, Freud, matemáticas y literatura son atractivas para los lectores modernos. Un cantautor argentino en una de sus canciones llamada en una de sus estrofas dice: «(…) Cuando le dije si quería bailar conmigo/ se puso a hablar de Jung, de Freud y de Lacan». En una conferencia que dio Santiago Lacan, en 1966 en la Universidad de Jhons Hopkins (EE UU), titulada
Los lenguajes de la crítica y las ciencias del hombre, Sokal recoge el siguiente extracto después de hablar de la banda de Möebius, del toro (como superficie), de la botella de Klein… (Pág 36-37, Imposturas Intelectuales, Paidos). «Y esta diversidad es muy importante, porque explica muchas cosas acerca de la estructura de la enfermedad mental… del mismo modo se pude mostrar que un corte en un toro corresponde al sujeto neurótico». A preguntas de un interviniente en el debate posterior si lo que acababa de decir era una analogía, responde Santiago Lacan (pág 37), «este toro existe en realidad y constituye exactamente la estructura del neurótico». Les relato un sueño que tuve y que fue analizado en mi consulta de psicoterapia: «Soñe con un toro que era bicéfalo, una parte era de toro y la otra mitad de vaca que me perseguía», sufrí una angustia terrorífica, de tal forma que me despertó. Así se lo conté a la Dra. G.F. Ella interpretó que el toro era el falo paterno. Me dejó muy sorprendido, y me dije ¡esta mujer que me dice!, y el tiempo dio la razón a la Dra, pues ya no volví a tener dicho sueño. En efecto, el toro representa al falo paterno, pero la bicefalia del toro que aparece en el sueño representa a unos padres combinados, cuya parte femenina, representada por la cara de la vaca, corresponde, al genital femenino, más específicamente al genital de la madre, de ahí la angustia terrorífica del sueño. Quisiera señalar que el falo paterno es el objeto nuclear del complejo de castración, cuya localización puede desplazarse desde los genitales a cualquier parte del cuerpo. En aquella época yo no era neurótico sino psicótico, por lo tanto Santiago Lacan dijo una mamarrachada. Como he indicado en algún artículo publicado en este mismo medio (Diario de León), la psicosis y enfermedades del mismo espectro, maníaco-depresiva, y esquizofrenia, se originan por la fijación del bebé al pecho de la madre y su incapacidad para tolerar la frustración derivada de dicha separación, el bebé vive dicha separación con un sentimiento de abandono, con la aparición de angustia que es incapaz de tolerar, en consecuencia el pecho de la madre juega un papel preeminente en el futuro desarrollo tanto emocional como pulsional-sexual de la persona. La aparición de mi complejo de Edipo y su toma de conciencia lo plasmé realizando un pequeño trabajo que presenté en consulta a la Dra. G. F., sobre el número tres, los números triangulares, el 3 Teorema de Napoleón y el Triángulo de Pascal, y sobre ternas pitagóricas, (ternas de números que verifican el teorema de Pitágoras). Melanie Klein analizó a un niño de nombre Ernest, de 6 años, y en el trabajo titulado
El papel de la Escuela en el desarrollo libidinal del niño, en la pág 79, de las O.C. Melanie Klein, y en una nota a pie de página, nota 22, leemos: «Esto demuestra claramente la base anal de la aritmética», y por extensión de las matemáticas. Santiago Lacan, también se atreve con los números imaginarios, y dice que cuando escribe se le ocurren unas fórmulas «la vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional». A renglón seguido dice que no es mas que una imagen, una metáfora matemática. «Cuando digo ‘irracional’, no es un estado emocional, sino a lo que se denomina un número imaginario» (pág 41, Sokal). ¡Los números irracionales no tienen nada que ver con los números imaginarios! y ¡El cero es un número entero y por lo tanto racional! La historia de la ciencia nos enseña que lo que realmente conduce a la aceptación de una teoría científica es sobre todo sus éxitos: así a partir de la mecánica de Newton, los físicos han llegado a predecir ciertos movimientos astronómicos que coinciden con sus observaciones, como la predicción de la aparición del cometa Halley en 1759. Rudolph Loewenstein, fue el analista didáctico de D. Santiago Lacan, considerado por aquel tiempo el mejor analista de París. Consultó varias veces por semana durante seis años de junio de 1932 a diciembre de 1938. Loewenstein, practicaba un análisis ortodoxo, escrupuloso y estandarizado que aplicó a Lacan, hoy se sabe que la cura fue tumultuosa. Loewenstein manifestó su opinión a los que le rodeaban, de que aquél hombre Lacan) era inanalizable. A la Sra. Julia Kristeva, seguidora de Lacan, no se le conoce el nombre de su analista, por lo que se supone que no está analizada de forma completa, pese a que ella se autotitula psicoanalista, al igual que el señor Santiago Lacan. En la pág 50, del libro de Sokal y Bricmont, podemos ver el rigor de Julia Kristeva, con el cual trata de impresionar al lector con una terminología oscura que ni ella misma comprende. Esto me recuerda a la anécdota en la cual el gran matemático suizo Leonard Euler, enfrascado en una disputa sobre la existencia de Dios, y para derrotar a los volterianos, Euler pidió una pizarra y escribió: «(X+Y)2 = x2+2xy+y2 , por lo tanto, Dios existe». Los oponentes quedaron impotentes ante una fórmula que eran incapaces de comprender, y los literatos aceptaron su argumento antes que confesar su ignorancia en matemáticas. Tengo que decir que en la actualidad esta fórmula, del cuadrado de un binomio, es bien conocida por los estudiantes de Secundaria. Por último quisiera decir: creo, como tambien lo creía Melanie Klein. que la aplicación de su teoría y de su técnica serán de una gran importancia para toda la Humanidad.