Montserrat Álvarez Velasco, la fuerza tranquila del compromiso
Montse gobernó Cimanes siempre con una convicción profunda. Cuando tenía claro el camino, avanzaba con paciencia y con una firmeza tranquila

Hay personas cuya trayectoria no se mide por la suma de cargos, sino por la huella que dejan en los lugares y en las personas. Su autoridad nace de la coherencia, de la constancia y de una manera honesta de entender la política. Montserrat Álvarez Velasco, Montse para quienes hemos compartido con ella camino y militancia, pertenece a esa estirpe discreta y firme que sostiene los proyectos colectivos sin necesidad de protagonismo.
Nacida en Cimanes del Tejar, Montse comprendió pronto que el compromiso con la sociedad se construye también desde la formación, el trabajo y la independencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona, iniciando su vida profesional como funcionaria de la Universidad Politécnica de Barcelona. En 1978, decidió regresar a su León natal. No fue una vuelta casual, sino una elección consciente: la de desarrollar aquí su proyecto vital y poner su conocimiento al servicio de su tierra.
Ya en León, su carrera profesional fue creciendo de manera natural, paso a paso, desde el rigor técnico de la contabilidad hasta la responsabilidad de la gestión. Asumió primero la jefatura del departamento contable y, más adelante, responsabilidades de gerencia, una experiencia que consolidó su sentido práctico, su capacidad organizativa y su forma serena de tomar decisiones. En 1994, ese recorrido cristalizó en la creación de su Asesoría Fiscal y Laboral en Carrizo de la Ribera, que mantiene hasta hoy como una muestra más de constancia y voluntad con el territorio.
Su vocación política se manifestó muy pronto. En 1979, formó parte de la primera corporación democrática del Ayuntamiento de Cimanes del Tejar como concejala del Partido Comunista, en un momento en el que hacer política —y hacerlo siendo mujer— exigía valentía y determinación. En 1983 se afilió al Partido Socialista, convencida de que el PSOE era la mejor herramienta para transformar la realidad de su municipio y de su comarca. Ese mismo año llevó al PSOE a la Alcaldía de Cimanes del Tejar, competencia que ejerció hasta 1995.
Fueron doce años de trabajo constante y transformador. Bajo su alcaldía se impulsaron proyectos que hoy siguen formando parte de la vida cotidiana del municipio: el parque público de Cimanes, la bolera, el frontón, el polideportivo, la piscina de Velilla, además de una mejora continua de calles, pavimentación y servicios básicos. No eran solo infraestructuras: eran decisiones políticas que hablaban de dignidad, de igualdad y de futuro para el medio rural.
Montse gobernó siempre con una convicción profunda. Cuando tenía claro el camino, avanzaba con paciencia y con una firmeza tranquila, sorteando dificultades sin estridencias y sin renunciar nunca a lo esencial. Esa forma de hacer política, íntegra y perseverante, ha sido una constante a lo largo de toda su trayectoria.
Su compromiso con el Partido Socialista ha sido sólido y generoso. Presidenta del PSOE de León entre 2017 y 2025, aportó estabilidad, experiencia y una mirada integradora en momentos clave para la organización. Además, fue procuradora en las Cortes de Castilla y León entre mayo de 2018 y mayo de 2019, durante un año en el que llevó la voz de León y del medio rural a la Cámara autonómica, siempre con la preocupación de que nuestra provincia no quedara relegada.
Más allá de los cargos, Montse ha sido siempre una pieza fundamental en el funcionamiento cotidiano del partido. Ha colaborado de manera constante y leal en la elaboración de listas, en la búsqueda de equilibrios, en la resolución de problemas y en esos momentos en los que hace falta criterio y serenidad. Su aportación, muchas veces silenciosa, ha sido decisiva para fortalecer el proyecto socialista en la provincia.
Montse ha sido también una feminista convencida, de las que han abierto camino con el ejemplo. Su trayectoria es la de una mujer que asumió responsabilidades cuando no era fácil hacerlo y que contribuyó, desde la práctica cotidiana, a ensanchar los espacios de igualdad y a normalizar el liderazgo femenino en la vida pública.
Y si hay un territorio inseparable de su nombre, ese es el Órbigo. Conoce la comarca desde dentro y ha defendido con convicción el medio rural y sus sectores productivos, muy especialmente el lúpulo, símbolo de identidad, empleo y arraigo. Defender el lúpulo ha sido defender a quienes trabajan la tierra, a la economía local y a un modelo de desarrollo que permite seguir viviendo aquí.
Quienes conocemos a Montse sabemos también que siempre ha contado con una gran familia, presente y discreta. Manolo, compañero de vida, y sus hijos, Iván y David, forman parte de ese equilibrio personal que también la define y que ha acompañado su entrega durante todos estos años.
Hay, además, pequeños rasgos que ayudan a entender mejor a las personas. En Montse, esa mezcla de calma, intuición y firmeza se reconoce también en el día a día, en una conversación tranquila, en una comida compartida o en una partida de mus, donde aflora esa manera tan suya de escuchar de verdad, empatizar y tender siempre la mano.
En lo personal, cuando en 2017 decidí dar el paso y presentarme a la Secretaría General, Montse fue una de las primeras personas a las que acudí. Quería su opinión, pero sobre todo quería su apoyo, por lo que representaba y por la autoridad moral que siempre ha tenido dentro del partido. Desde entonces hemos compartido muchas horas: conversaciones largas, llamadas interminables, ejecutivas, comités y momentos complejos en los que su criterio, su lealtad al PSOE y a sus valores, y su manera serena de afrontar las decisiones han sido siempre un respaldo firme.
En estos días, Montse ha decidido dar un paso atrás en la ejecutiva provincial del PSOE de León. No para alejarse, sino para seguir aportando desde la experiencia, desde la militancia y desde una forma de entender la política en la que la voluntad nunca ha dependido de un cargo.
Desde el PSOE de León queremos expresar un agradecimiento profundo, sincero y sentido a Montserrat Álvarez Velasco. Por su trabajo, por su coherencia, por su ejemplo. Por demostrar que la política puede ejercerse con rigor y con humanidad, con convicciones claras y con una enorme capacidad de escucha.
Montse sigue siendo parte esencial de este proyecto. Como militante, como compañera, como referente ético y político. Su huella permanece en el territorio, en el partido y en muchas personas que aprendimos de su manera de entender el compromiso público.
Gracias, Montse. Por León, por el Órbigo y por el socialismo.
Gracias por recordarnos que la política, cuando se hace así, deja legado.