Diario de León

Prisciliano Cordero Del Castillo

Sacerdote Y Sociólogo

Análisis sociológico de la Iglesia Católica en la España actual

Lejos de la narrativa que habla de un declive de la religión, la Iglesia experimenta hoy un renacer, un fenómeno complejo

Creado:

Actualizado:

La Iglesia Católica en España ha pasado, en menos de medio siglo, de ocupar una posición hegemónica en la vida social y moral a ser una institución más dentro de una sociedad plural y secularizada. El proceso de secularización, iniciado con el Vaticano II, y de modernización a partir de la Transición democrática, han transformado el papel social de la Iglesia, convirtiéndola en una opción personal más, que se ofrece en la plaza pública, que diría el sociólogo Peter Berger. Desde un punto de vista sociológico, este cambio manifiesta que la religión pierde su monopolio sobre la ética, la educación y la identidad nacional, mientras el Estado, la ciencia y los medios de comunicación ocupan esos espacios.

En las últimas décadas se viene registrando un declive de la práctica religiosa, agravado a partir del confinamiento que acompañó a la pandemia del covid-19. Según los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), presidido por el Sr. Tezanos, se observa una caída sostenida del número de creyentes: de más del 90% en los años 1980 a alrededor del 55% en 2025. Solo un 15–18% de los que se dicen católicos asiste regularmente a misa y entre los jóvenes de 18 a 24 años, más del 60% se declara no creyente o ateo. Pero, por otra parte, lejos de la narrativa que habla de un declive de la religión, la Iglesia Católica experimenta hoy un renacer, un fenómeno complejo que no crece de forma lineal ni uniforme, pero sí renace en diversos espacios, lenguajes y comunidades que responden a las necesidades espirituales de nuestro tiempo. Este renacer se manifiesta en proyectos juveniles que conectan con una generación necesitada de autenticidad, comunidad y trascendencia. Como exponentes de este fenómeno, podríamos citar tres ejemplos: Rosalía, Hakuna y Los Domingos. Rosalía, aunque no habla desde dentro de la Iglesia, ni lo pretende, se ha convertido en una influencer. Sus videoclips y las letras de sus canciones recuperan símbolos, gestos y referencias de tradición cristiana. Con sus canciones muestra que lo sagrado no está muerto. Puede que no sea «evangelización», pero sí revela que la espiritualidad sigue formando parte de nuestra cultura. Rosalía arrasa en las redes hablando de su deseo de Dios. Si Rosalía representa el renacer cultural, Hakuna representa el renacer comunitario dentro de la Iglesia. Lo que comenzó como un grupo de jóvenes tras una Jornada Mundial de la Juventud se ha convertido en un movimiento expansivo, con grupos pequeños, voluntariado, formación y, sobre todo, una música que llena auditorios. Hakuna, con un estilo cercano y alegre, ha demostrado que la fe puede vivirse con entusiasmo, sin complejos y sin caer en superficialidades. Los conciertos de Hakuna atraen multitud de jóvenes y les hablan de su fe e inquietudes religiosas. Otra muestra de renovación es el fenómeno de los mal llamados «Domingos», que comprende una seria de iniciativas dentro de la Iglesia, como Retiros de Emaús, LifeTeen, Cursos Alpha, Effetá,

Nueva Evangelización, etc. Es un renacer con múltiples rostros. Un fenómeno sencillo pero significativo que crece cada semana en celebraciones dominicales, donde jóvenes y adultos se reúnen en templos llenos para vivir la liturgia de forma participativa. No se trata de inventar nada, sino de cuidar lo de siempre: misas bien preparadas, homilías inteligibles y directas, espacios de silencio. Lo llamativo es que muchas personas que habían dejado de ir a la iglesia vuelven, descubriendo que la misa no es rutina, sino un lugar de comunidad y de paz interior. Aunque diferentes entre sí, estos fenómenos comparten algo profundo: que la espiritualidad sigue siendo necesaria. Todavía hoy es un fenómeno minoritario y para saber si se trata de algo pasajero o viene para quedarse, habrá que esperar un tiempo. «Es verdad que cada vez hay menos personas que cree, pero entre los que creen aumentan las formas de práctica más explícitas», expone el sociólogo Víctor Albert-Blanco. Además, la Iglesia, a través de Cáritas, Manos Unidas y otras organizaciones, sigue manteniendo un papel importante en la atención a personas vulnerables, migrantes o sin hogar. Esta dimensión caritativa actúa como fuente de legitimidad social y como instrumento de solidaridad. Por otra parte, en España se está registrando un pluralismo religioso. La globalización y la inmigración han introducido en España una diversidad religiosa y cultural: Comunidades musulmanas, evangélicas, ortodoxas y budistas crecen en número y visibilidad. Este pluralismo religioso relativiza la posición de la Iglesia católica como referente único. La religión no desaparece, sino que reaparece bajo nuevas formas de expresión y organización. La Iglesia Católica en España está inmersa en una transformación estructural que combina declive institucional, mutación cultural y persistencia social. Aunque pierde en número de creyentes, aumenta en renovación y compromiso entre los jóvenes y sigue ocupando importantes espacios en torno a la solidaridad y la identidad. Desde una perspectiva sociológica, su futuro dependerá de su capacidad para adaptarse al pluralismo y a la cultura democrática, de su disposición a aceptar la pérdida del monopolio moral y de su habilidad para dialogar con las nuevas formas de espiritualidad postmoderna. En síntesis: la Iglesia española está dejando de ser una institución de poder para convertirse en una institución de servicio, presencia social, cultural y moral.

tracking