Objetivo: escuchar a los pacientes de cáncer
Los pacientes y sus entornos reclaman una atención oncológica más humana e integral, pero entendiendo esa humanización como algo principal y único para cada paciente

Un día cualquiera con la agenda de costumbre y las horas cubiertas con las rutinas de siempre girando en torno a las obligaciones familiares y domésticas, las ocupaciones laborales y una llamada en rojo que avisa de la consulta al médico para comentar los resultados de un control sanitario. El doctor finaliza su diagnóstico con la palabra que jamás pensó oír: Cáncer. A partir de ese momento todo cambia, los planes no son ni serán los mismos, las preferencias dan un vuelco total y las preocupaciones de costumbre se diluyen en una vorágine de cavilaciones que van y vienen sin casi fuerzas para expresarlas. El silencio exterior se rompe en un estampido de interrogaciones inconexas: ¿por qué?, ¿cómo?, ¿y ahora qué? Vuelve el silencio y en su interior se desata una retahíla repetitiva de preguntas que de momento no tienen respuesta razonable, pero marcan un nuevo punto de partida. Nunca se olvidará de ese momento, ni de los más mínimos detalles que rodearon el inesperado e indeseado momento.
Será una de tantas personas que entrarán a formar parte de la fría estadística que revela que uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres padecerá cáncer a lo largo de su vida. Después, tras el diagnóstico que seguramente costará comprender, la nueva situación pasará por nuevas fases lejos de toda experiencia, donde la incomprensión, la negación, el miedo y la incertidumbre, se mezclaran con el valor, la furia, la esperanza y la supervivencia. Es necesario volver a empezar bajo esas desconocidas dimensiones. La vida personal, familiar, social y laboral deberán ajustarse a esos parámetros en los que los asuntos biomédicos se han colado, posiblemente con implicación de procesos prolongados y decisiones complejas. Por ese motivo los pacientes y sus entornos reclaman una atención oncológica más humana e integral, pero entendiendo esa humanización como algo principal y único para cada paciente, que se traduce en unas necesidades únicas, pero que varían en cada fase, en cada etapa, en cada circunstancia. Es importante entender que el cáncer tiene consecuencias e implicaciones en la salud, pero también en aspectos sociales, familiares, laborales, económicos, emocionales y que cada paciente necesita personalizar también la atención a cada una de esas necesidades. Humanizar la atención implica situar a la persona en el centro del sistema, con implicación en los resultados clínicos y en la experiencia del proceso asistencial. Escuchar la voz del paciente debe ser una prioridad para, en primer lugar, entender y comprender, pero, también, para acompañar y adaptar la atención a las necesidades de cada paciente y su entorno. La atención integral al paciente, la participación y autonomía de las personas con cáncer, la generación de nuevos espacios asistenciales, y fomentar el bienestar y la formación de los profesionales sanitarios, deben ser los ejes de actuación y desarrollo de un nuevo modelo de atención más humana e integral. En este 2026 la Asociación Española Contra el Cáncer ha presentado un nuevo modelo de atención integral, donde se ha escuchado la voz de los pacientes oncológicos y de sus familiares para saber qué es lo que necesitan y qué demandan. Atendiendo la voz del paciente se ha creado un programa de acompañamiento a centros sanitarios y sociosanitarios para desarrollar una nueva pauta de humanización, que tiene en el centro a la persona con cáncer. Comprender que cuidar es tratar el cáncer, pero también acompañar y dar una atención integral. No se trata de añadir apoyos complementarios, sino de integrar el bienestar psicológico y social como un derecho estructural, inseparable del cuidado clínico a lo largo de todo el proceso asistencial, desde el diagnostico hasta la supervivencia o los cuidados al final de la vida. El objetivo del plan de acompañamiento es acercar a los centros sanitarios y sociosanitarios a este nuevo concepto integrador. En la sede de león de la AECC se han incluido sendas salas de humanización en el Complejo Asistencial Universitario de León, y en el Hospital Universitario del Bierzo. Humanizar la atención sanitaria implica garantizar el derecho de cada persona a comprender su situación, o decidir con la suficiente información sobre su salud. Humanizar es reforzar la autonomía y participación de las personas afectadas. Humanizar es transformar los entornos asistenciales: agilizar los procesos de atención, la intimidad o los espacios de escucha. Accesibilidad, serenidad o comodidad pueden reducir la incertidumbre y ansiedad que provoca el cáncer. Este 4 de febrero, Día Mundial Contra el Cáncer, es una oportunidad para poner en valor la escucha con el fin de adaptar la atención a cada persona con cáncer y sus necesidades. Es la ocasión para aminorar los obstáculos que los pacientes encuentran en su proceso contra el cáncer. Es el momento para proponer la mejora de los entornos asistenciales. Ahora procede alcanzar el compromiso de todos, por una atención integral y más humana frente al mayor reto sociosanitario que tenemos como sociedad: el cáncer.