Jesús Martín Ramos

Doctor En Historia

El gran restaurador de la Catedral de León

Su labor estuvo llena de dificultades técnicas y artísticas. Tuvo que desmontar y montar bóvedas, ventanales...

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Una de las principales joyas artísticas españolas es la Catedral de León. Se construyó en el estilo gótico que se desarrolló entre los siglos XIII-XV. Sigue la traza de su homóloga la seo de Reims (Francia). Mucho se ha escrito y se sigue escribiendo sobre ella a pesar de su abundante bibliografía. Aquí nos centraremos en su magnífica restauración, llevada a cabo en el siglo XIX por el gran defensor del Patrimonio Artístico español, Demetrio de los Ríos y Serrano, miembro de la famosa, acomodada y culta familia del mismo apellido que, cronológicamente, fueron: el padre, José María destacado escultor de ideología liberal; el prestigioso José Amador, historiador, poeta y crítico literario, que nace en 1816; Demetrio, nuestro personaje, abrió los ojos en 1827; por último, siguiendo la trayectoria familiar, a Blanca su hija, la vemos en 1859, que fue educada en un gran ambiente cultural donde prevalecía la literatura, la historia y el arte. Alcanzó también un notable éxito en la sociedad de su tiempo.

Demetrio nació en Baena (Córdoba) y falleció en León en 1892. Siempre estuvo muy preocupado por la cultura y el patrimonio español. Fue, principalmente, profesor, arquitecto, historiador y arqueólogo. Su labor se centra sobre todo en Andalucía (Sevilla) y León (Catedral). Estando en Sevilla, en 1869, durante el convulso proceso revolucionario español, logró que veinticinco iglesias mudéjares (San Marcos,...), la Torre del Oro, parte de la fachada de estilo plateresco (siglo XVI) del Ayuntamiento, etc. no fueran destruidas, es más, logró que se fundara en esta ciudad el Museo Arqueológico, sin embargo, su mayor esfuerzo en Andalucía se centró en las ruinas de Itálica. Su actividad principal, también como arquitecto y restaurador, fue extensiva a León centrándose en su Catedral. El historiador, Francisco Valverde y Perales, en el libro Historia de la villa de Baena recoge todo cuanto hizo, después de lograr el título de arquitecto en la Universidad Central de Madrid en 1852. La restauración de la Catedral se le había encargado inicialmente al arquitecto Juan Madrazo, quien nada más comenzarla, falleció en 1880. A partir de ahora las obras serían dirigidas por Demetrio de los Ríos. La labor que realizó estuvo llena de dificultades técnicas y artísticas. Tuvo que desmontar y montar bóvedas, ventanales y diversas partes del edificio para volver a reconstruirlas. Contó para ello con verdaderos especialistas de la cantería y técnicos de arte con un objetivo: conservar su estilo gótico. Las tracerías y las vidrieras les exigían precauciones de todo tipo. Los leoneses que observaban las obras decían que era admirable la maestría con que aquellos obreros ajustaban las dovelas sobre los trabajos que, inicialmente, hizo Madrazo hasta su muerte. Al realizar tan ingente y extraordinario proyecto, aparecieron restos de obras anteriores como fueron unas termas romanas que, según la tradición, sobre ellas el rey Ordoño II mandó construir una basílica. Investigaciones más actuales debidas a Carlos Taranilla (

La Catedral de León. Editorial Almuzara), nos dice que aquellos primitivos restos romanos, se asentaban sobre un crómlech prehistórico. La labor restauradora de Demetrio de los Ríos, se tradujo en la elaboración de dieciocho proyectos y veintisiete grupos de obras. El interés y esfuerzo que puso en concluir la Catedral que, tan deterioraba estaba y que amenazaba ruina inminente, fue tan grande, que la muerte le alcanzó en nuestra ciudad. Las vidrieras constituyen, sin lugar a duda, el elemento más emblemático y representativo del templo. Demetrio hizo una serie de intentos frustrados para su restauración total que, dos años después de su muerte el sucesor en las obras, Juan Bautista Lázaro, intentó paliar. Para ello estudió y trató de perfeccionar los informes y todas cuantas obras había realizado de los Ríos, a las que calificó de «notables, razonadas y favorables», pero creyó que contenían varios errores de ejecución, por lo que juzgó necesario establecer un concurso entre artistas nacionales y extranjeros que debían acudir a León para presentar sus respectivos proyectos que, finalmente, no se llevó a cabo. Existe un interesante artículo, que aconsejamos leer a los lectores, de Aránzazu Revuelta Bayo, que es la antesala de su Tesis Doctoral, titulado

La restauración de las vidrieras de la Catedral de León en el siglo XIX. El Árbol de Jessé. Se puede ver en Espacio, Tiempo y Forma (UNED). Serie VII (Historia del Arte), tomo 20-21, publicado en 2007-08, págs. 203-27. Resulta de verdadero interés para conocer los trabajos de Demetrio de los Ríos y Serrano.