Gonzalo Gonzalo Garcival
Periodista y escritor leonés

Periodista Y Escritor Leonés

Trapiello (o qué grande es sentirse uno leonés)

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El recordado José A. Carro Celada, en su estupendo ensayo Historia de la Prensa leonesa (Diputación Provincial de León, 1984), consagra a Diario de León como el decano y más difundido periódico de la provincia. Enhorabuena, pues, a sus afortunados lectores en este CXX aniversario de su presencia informativa, espejo fiel de una historia regional que nos alcanza a todos.

Modestia aparte, yo firmé mi primer artículo impreso en el Diario en el año 1963, siendo su director el cultísimo don Antonio González de Lama. Mucho ha llovido —aunque nunca lo suficiente— desde entonces, pero hoy mi modesto recuerdo a su sesquicentenario no es otra cosa que una reflexión en forma de reconocimiento a la perseverancia histórica de la estirpe familiar que constituyen los Trapiello, cuyo último eslabón lo asume el popular columnista (mascarón de popa, como quien dice) Pedro G. Trapiello (PGT). Que de casta lae viene a este galgo que nos da cada día una cornada de lobo. Pues ya en los años 20 del pasado siglo, su abuelo materno, Andrés T. colaboraba en DL —bajo el acrónimo ATRA— ejerciendo de maestro de primeras letras y coincidente allí con su colega doña Benita, madre de Josefina Aldecoa —mucho después autora de Historia de una maestra— en el pueblo minero de Sabero, para cuyo primer Ayuntamiento (1927) fue electo concejal. Precisamente dos de sus hijas nacieron allí, dos de las cuales, Laura, es la madre de Andrés, de Pedro y demás hermanos). Años más tarde serían elementos fundamentales en el devenir del mismo periódico su tío César (creador de aquel irrepetible y lastimosamente nunca reeditada tira cómica de Tiburcio y Cogollo. Y además su tío, asimismo duradero redactor, Marcelo M. Aláiz [Nota al margen: la autoridad gubernativa de entonces —hablo de enero de 1944— les denegó a Marcelo y, por consiguiente al Diario, una información fiable sobre el pavoroso accidente ferroviario del Túnel 20, en Torre del Bierzo]. Así como el ingenioso Santiago Amón patentó el concepto

palentinía o palentinidad con relación a la provincia hermana, bien puede decirse que la leonesía o la leonesidad conforman la marca de PGT del Diario o de cualesquiera medios donde colabore. Con lo que quiero significar que para penetrar en los misterios de lo leonés maldita falta hace la moderna inteligencia artificial (IA). Me gustaría entonces hacer hincapié en la labor cotidiana, básicamente ilustradora de cuanto atañe a esa quisicosa que yo daría en llamar

lo leonés. Porque en el fondo y abstracción hecha del fenómeno León como ente territorial o incluso como ficción poética según, por ejemplo la fórmula de un Luis Mateo Díez, no es León materia distinta o separable de todo lo que mismamente somos los leoneses. Y a mi corto entender, es hoy por hoy PGT el mejor experto en la disciplina que designaremos la Etnología Leonesa. Una asignatura que a buen seguro incomoda a no pocos de sus lectores en la medida en que fustiga la cazurrería y los vicios más arraigados entre nosotros, que en vez de corregirnos echamos la culpamos de nuestros pecados al vecino de al lado: Sin León no hubiera (o hubiese) España, vaya sea por Dios. Con ese estilo suyo, tan peculiar y tan querencioso de nuestro rico vocabulario tradicional, sazonado de viejas jaculatorias, coplas y cantares, PGT traspasa las ‘leonesidades’ de, pongamos por caso, David Díez Llamas

(La identidad leonesa), del P. César Morán (Por tierras de León), de inclusive la antología bufa de los Poetas apócrifos del Parnasillo Provincial. Sin olvidar, claro está, la galería de caracteres y talantes que el gran Mariano D. Berrueta nos fijó de acuerdo con la progenie comarcal en torno al carácter de los leoneses según su procedencia comarcal, harto alterada actualmente a causa de la despoblación o la influencia migratoria. Tampoco olvidemos el aparte de Luis Alonso Luengo con su estudio de los maragatos. Y ni que decir tiene la tesis del libro inefable de Juan Pedro Aparicio, que ya lo resume todo, Ensayo sobre las pugnas, heridas, expolios, etc.etc..(1981) ¡El feroz manifiesto leonesófilo que seguramente no leyó jamás aquél a quien parecía dirigido, Rodolfo Martín Villa! PGT representa lo mejor de la

leonesía o la leonesidad. Que es lo que emerge del sustrato de un exalumno del antiguo Seminario dominicano de La Virgen del Camino, sobradamente curtido en Humanidades y otras artes, sin olvidar la música. ¡Sesenta años remando a la sombra de las velas de una nave llamada Diario de León!, escudriñando con pasión desde su atalaya —como aquella de San Simón el Estilita— lo más nuclear de la ‘noosfera’ legionense. Colaborador modesto, según me considero de este magnífico periódico regional, creo que es de justicia reconocer y aplaudir el mérito de cuantos contribuyen y contribuyeron a su jubilosa supervivencia durante ciento veinte años.