Aena y el Aeropuerto. Fuese y no hubo nada
Hace unos días, concretamente el 6 de mayo, visitaba León Elena Mayoral, directora general de Aeropuertos de Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), después de ocho meses de insistencia por parte de la Diputación de León a instancias de su Vicepresidencia primera en manos UPL, para abordar el desarrollo de una terminal de mercancías en el Aeropuerto de León. El encuentro, un éxito según los leonesistas, ese es su nivel de exigencia, sirvió para poco más que intercambiar números de teléfono. Hubiese sido más honrado por parte del portavoz de la institucion provincial señalar que han quedado profundamente decepcionados del resultado y que se van a poner a trabajar ese mismo día en una alternativa.
Los medios locales se han hecho amplio eco de esta noticia, incluso con editoriales algo más duros de los que estamos acostumbrados en esta plácida ciudad. Así Diario de León tildaba de bochorno para los leonesistas la reunión. Resume el encuentro la cervantina frase que da título a esta Tribuna, «Fuese y no hubo nada». Pero, lejos de dar carpetazo al asunto, me gustaría señalar alguna cosa más. Los aeropuertos regionales que no llegan a un cierto volumen de viajeros se encuentran en una situación complicada, ya que el modelo actual gira no solo alrededor de su número, sino en cuánto gastan en servicios. Cabe decir que restauración, tiendas y «
duty free» suponen un tercio de los ingresos de Aena, cero en León donde no hay ni cafetería. Del aeropuerto vuela únicamente una empresa que aunque lleva el nombre de Iberia, se trata de una franquicia participada por un conglomerado de empresarios valencianos y que todavía no ha podido devolver íntegramente sus préstamos covid. Además se teme sufrirá un fuerte impacto por el actual precio del queroseno. Los pocos pasajeros que utilizan las instalaciones de La Virgen del Camino están subvencionados sin que los ciudadanos sepamos cuántos son los leoneses que se van de vacaciones a costa del contribuyente y cuántos los foráneos que nos visitan. Así, la genial idea del trayecto León-Oporto por la que se ha vuelto a apostar para que los vecinos portugueses vengan a esquiar a un lugar a cuatro horas en coche, donde la nieve no está garantizada pero tampoco el aterrizar en los meses de invierno, goza de una subvención de 6000 euros por vuelo con una media de 24 pasajeros por viaje. Ello supone en un ida y vuelta 500 euros/persona a cargo del ciudadano, al que, insisto, se le oculta cuántos portugueses tienen como destino León y cuántos los leoneses que van a comerse una francesinha en el famoso Majestic Cafe. Al carecer de carga y sin apenas pasajeros, la propuesta de la Diputación parece acertada y para ello se elaboró un estudio de viabilidad operativa y económica actualizado en agosto de 2024. Sin embargo, creo que han pecado de ingenuos además de demostrar también la falta de una necesaria unidad al no invitar al encuentro al alcalde de León, quien también forma parte también del consorcio del aeropuerto. Aena es una empresa en la que se aplican criterios de rentabilidad, no como las públicas Adif, Renfe o Tragsa, las cuales tienen en nómina empleados solventes que se han ganado su puesto a base de esfuerzo pero rodeados de Jessicas, Koldos, cargos de confianza, amigos de o políticos aparcados. Tampoco es como la Sepi, quien reparte dinero muchas veces sin ningún escrúpulo. Señalo tres ejemplos de esta última en relación a préstamos covid otorgados a empresas que ya estaban en muy difícil situación, no siendo merecedoras de ayudas y que pese a ellas hoy están en concurso de acreedores o a punto: Tubos Reunidos, devolviendo al PNV el favor de mantener a Sánchez en el poder. Duro Felguera, capote al gobierno asturiano del PSOE, región uniprovincial entre las que peores datos presentan en cualquier ratio además de infierno fiscal y Plus Ultra, aerolínea que ocupa todos los días páginas en los periódicos a consecuencia de su irregular rescate y donde se intuye que alguien puede que cambie poltrona por banquillo. La Sepi viene ampliamente señalada en el Dedómetro, índice que realiza la fundación Hay Derecho para evaluar la rigurosidad en la elección de altos cargos y directivos por el sector público y que fue presentado en Madrid el 11 de mayo pasado. Aena no es una empresa pública, sino una mercantil participada en un 51% por el Estado a través de Enaire. Se trata de una sociedad cotizada en Bolsa con sus cuentas sometidas a total transparencia y escrutinio por inversores que tienen la sana intencion de ganar dinero y no ser hermanitas de la caridad. El 49% restante está principalmente en manos de entidades como Blackrock (5,071%), gestora de fondos que administra dinero de particulares o The Children’s Investment Fund (3,416%). El Estado ha nombrado consejeros que obviamente pueden tener algún sesgo, pero nada que ver con las empresas públicas citadas anteriormente. Cabe señalar que aunque el Presidente Maurici Lucena es la cuota del PSC, PSOE catalán, se opone frontalmente al desmembramiento de los aeropuertos vascos como pago a la lealtad del PNV, procurando una gestión profesional de la empresa. La capitalización bursátil de Aena es de 36 mil millones de euros, con unos ingresos en 2025 de 6,5 miles de millones y un beneficio neto de 2,14 miles de millones. Se trata del mayor gestor aeroportuario del mundo con 335 millones de pasajeros anuales (70 mil en León, el 0,02%) en los 45 aeropuertos españoles y participa en 23 internacionales, destacando Brasil y Reino Unido (Luton). Un tercio de sus ingresos son comerciales, es decir tiendas, servicios y «
duty free». No en vano la calle española más cara de alquilar es la T4 en Barajas. Si no han invertido en León es porque no le ven interés o por lo menos no tanto como destinar el dinero a otros sitios no solo grandes, sino pequeños o medianos como Vitoria o Zaragoza rodeados de empresas e infraestructura logística con inversiones que en gran parte se decidieron antes de que Aena cotizase en Bolsa. También cabe la posibilidad de que no se les haya vendido una idea sólida y en condiciones. Y para los que se obsesionan mirando al sur, tampoco Valladolid tiene gran interés para Aena, pese a las presiones de Ryanair al ministro del ramo para que intercediese con la compañía para bajar tasas en aeropuertos regionales. El escaso éxito de la propuesta ha llevado a la cancelación de todos sus vuelos desde Villanubla, que opera sin subvenciones, entre otros. Anecdótico que a resultas el CEO de la empresa irlandesa calificó al ministro castellano públicamente como payaso, algo ciertamente impropio. En conclusión, sin descartar la idea de una terminal de carga, única salida para un futuro del aeropuerto, el consorcio del mismo y la Diputación en particular deben rediseñar la política de vuelos, ser transparentes y atreverse a desagregar las cifras de pasajeros para que sepamos lo que intuimos, que subvencionamos las vacaciones a leoneses en vez de a foráneos que nos visiten, si bien es cierto que con una ocupación media del 61,7% el aeropuerto es inviable sin esas ayudas. Deben mejorarse los accesos al aeropuerto, hablar con posibles operadores, buscar apoyo político ya que de momento gobierna el PSOE (solo o en compañía) en Ayuntamiento, Diputación y Estado, despertar o localizar a sus desaparecidos parlamentarios provinciales, pensar que Aena no es un chiringuito para presentarse con las manos vacías a pasar el rato y sobre todo, leer el informe que encargó la Diputación hace ya dos años sobre un enésimo plan estratégico para León, «Horizonte 2030», que costó 150 mil Euros. Empiecen por la página 1, sigan con la 2 y como dicen los italianos «
e così via». Hasta que acaben las 379 que tiene. Hay trabajo por delante.