Jesús Martín Ramos

Doctor En Historia

Ceuta española exige nuestro recuerdo y apoyo

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Nuestras letras van dirigidas, a los lectores del signo que sean, por la indignación que sufrimos todos los españoles por los sucesos que están ocurriendo en Ceuta. Tienen un carácter histórico como todos los artículos que para este Diario redactamos ¿Qué motivos tiene Marruecos para reivindicar unas tierras que desde tiempos inmemoriales han pertenecido a España? ¿Por qué esta forma de actuación con sus propios ciudadanos, de distinto sexo y edades, que les permite la salida de su nación soportando los mayores sufrimientos, incluso llegar a la muerte por ahogamiento para trasladarse a España, o llegado el caso, afincarse en cualquier país de la Unión Europea? ¿Podemos pensar que la situación socio-política interna del Estado alauita, no es la que debiera ser, si la comparamos con la de cualquier otro país europeo comunitario? Los que hemos conocido y viajado por el gran país vecino en nuestros años jóvenes y que, afortunadamente, hoy tanto ha progresado después de haber transcurrido más de veinticinco años del actual XXI, nos alegra profundamente, entre otras cosas por el carácter hospitalario de sus gentes. Cierto es que hay muchos marroquíes afincados en España en busca de mejorar su estatus personal y social y de sus familias ¡Bienvenidos sean! La misma naturaleza humana así lo exige ¡Recordemos aquellos años en que nuestros compatriotas emigraban a Alemania, Francia, Suiza, etc. en busca de mejorar sus condiciones de vida cuando España se hallaba en vías de desarrollo! Eso sí, con unas condiciones de trabajo controladas y acordadas con los gobierno de aquellos paises a dónde acudían los emigrantes nacionales. Con las nuevas leyes migratorias del actual Gobierno socialista, pensamos, se han redactado no sólo con fines humanitarios, sino también políticos, para que los recién llegados, respetando siempre su pensamiento, al obtener la nacionalización española, les den el voto en las próximas elecciones.

Pero hagamos historia: Iniciamos nuestra exposición en años tan lejanos como el Imperio Romano. El emperador Diocleciano (284-305), de triste recuerdo para los cristianos porque durante su mandato sufrieron una de las peores y sanguinarias persecuciones, dividió el Imperio en «diócesis», una de ellas fue la de Hispania que la dividió en cinco provincias (Bética, Lusitania,.....), a las que añadió, seguidamente, la llamada «Mauritania Tingitana» con capital en Tingis (actual Tánger), por tanto dentro de ella se encontraban Ceuta y Melilla. Justiniano, emperador romano-bizantino (527-565), después de derrotar al pueblo bárbaro vándalo, se estableció en el Norte de África Occidental y en el SE. peninsular. Son años en que los visigodos ya habían echado sus raíces en nuestro suelo y su presencia en Ceuta es notoria (José, Orlandis; «La España visigoda»). Los últimos años del reino visigodo son poco conocidos pero se existen ciertas informaciones, más o menos admitidas, de que Don Rodrigo su monarca, fue derrotado en la batalla del Guadalete (¿Janda? ¿Barbate?) por los árabes que llevaban mucho tiempo tratando de invadir la Península. Al parecer lo consiguieron cuando, en represalia, el gobernador visigodo conde don Julián que dirigía Ceuta, con la ayuda de los judíos asentados en esta zona que eran muy numerosos, traicionó a su monarca por las vejaciones a que había sometido a su hija (Florinda) y facilitó el paso del estrecho de Gibraltar a Tarik y Muza. Durante la Reconquista, al formarse el reino de Portugal, Juan I de la Casa de Avis, en 1415, conquistó Ceuta y poco después, Eduardo I y Alfonso V, ocuparon a los naturales rifeños, Tánger, Arcila, etc. Eran gentes que nunca llegaron a formar un Estado propiamente dicho. Las actuaciones portuguesas fueron avaladas por bulas de los papas Nicolás V y Calixto III. Con Felipe II, España y Portugal quedaron unidas (Cortes de Thomar año 1581) con lo cual todas las posesiones lusitanas pasaron a España incluidas Ceuta y Melilla, la primera de ellas, dada su excelente posición estratégica entre el océano Atlántico y mar Mediterráneo, fue dotada por nuestros vecinos de potentes murallas, entre las cuales se levantó un acomodado parador nacional. Al llegar las dos guerras Mundiales con el proceso del imperialismo y colonialismo, el actual Marruecos, después de una serie de vicisitudes históricas, sufrió toda una serie de consecuencias propias de aquellos años, en los que la presencia de Francia y España ha sido muy notable. Con el proceso descolonizador, Marruecos alcanzó su independencia de Francia y España en 1956, bajo el liderazgo del rey Mohammed V. Si estas palabras sobre Ceuta y Melilla, fueran leídas por las afirmaciones que han hecho ciertos congresistas norteamericanos, posiblemente cambiarían de opinión. Esperamos, no obstante, conozcan mejor la historia de algunos estados de ese gran país (California, Nuevo México,....) que es Estados Unidos, que, independientemente de los avatares de los tiempos, siempre ha estado unido a España.