Diario de León

Francisco J. López Rodríguez

Profesor Jubilado De Fp

La Ley de Memoria Histórica y las calles

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La gran obra de ZP es su Ley de Memoria Histórica, repito una vez más, en honor a su abuelo. Un homenaje a un personaje más de la guerra que cayó víctima de la contienda como otros miles y no se les rinde pleitesía. Esa Ley es la causa de revivir hechos que solo deben figurar en la Historia de España.

De nuevo, debo hablar de José Luis Rodríguez Zapatero. Hasta la fecha lo que he dicho de Zapatero ha sido confirmado por todos los medios de comunicación y, presuntamente, por los jueces. Zapatero, inició el destrozo de España. Primero, blanqueó a ETA, hoy, Bildu, e impulsó el independentismo catalán. Sus aspiraciones, resucitar una república o estados federales. Firmó el pacto del Tinell con todos los grupos de izquierda, extrema izquierda e independentistas catalanes que, entre otros acuerdos, establecer un cordón sanitario al PP y, hacer lo posible para que nunca gobierne. A esto, en mi pueblo se llama odio, venganza y tiranía. Así actuó y sigue actuando ZP. Ya sabemos que la política de otro felón, que es el Jefe, está mediatizada por ZP. Resultado de aquel invento legislativo, se empezó a cambiar todas las rúas, calles, avenidas y travesías para honrar a su yayo y esto fue uno de los mayores dislates y burradas que engendró el expresidente leonés. Es decir, por un abuelo, cambiamos la historia de España. Por el abu, sacamos del Valle de los Caídos a José Antonio. que fue un ser inocente y lo mataron sin juicio, al igual que el asesinato de Calvo Sotelo, que no había hecho mal a nadie. Por ser asesinados por los milicianos socialistas les quitamos las calles. Por el tato, ponemos una calle a Manuel Azaña responsable de la muerte de miles de religiosos y católicos. Si, aquel que dijo que la vida de un miliciano vale más que todos los conventos e iglesias de Madrid. Por el yayo, dedicamos una calle a Francisco Largo Caballero, que provocó la revolución de Asturias de 1934, causando más de 1.100 muertos. Se asesinó, sin causa alguna, a más de treinta religiosos y sacerdotes y dejó dos mil heridos. La Cámara Santa de Oviedo fue destruida por los milicianos asturianos el 11 de octubre de 1934. Sí, el que dijo que si gana la derecha hay que ir a la guerra. Por sus méritos de instigadora revolucionaria y comunista marxista, ponemos una calle a la Pasionaria, la mujer que condenó a muerte a Calvo Sotelo. Sí, cuando Calvo Otelo se dirigió a los parlamentarios, la Pasionaria dijo: Este puede ser tu último discurso. A los pocos días fue fusilado. Por el abuelito, también dedicamos una calle a Indalecio Prieto, el socialista que asesinaba en la sombra siempre llevaba consigo una pistola por si le salía algún zorro por una esquina. También honramos con una calle a Rafael Alberti, un poeta de los paseos y las purgas. Llevaba con él una pistola, al cinto, recitando versos y sin haber luchado jamás en la trinchera. Fue uno de los responsables de la publicación,

El Mono Azul, donde él y los otros miembros del denominado Comité de Depuración mantenían una columna llamada, A paseo, en la que se señalaba el nombre de los intelectuales que debían ser depurados. Animo a los profesores para que se ponga en la PAU y se enseñe toda la verdad sobre el adorado y venerado Alberti. Hay mucha ignorancia voluntaria con tal de satisfacer a los actuales vengadores de la contienda. Hasta Miguel Hernández le recriminó su hipocresía y crueldad. En Barcelona, adoramos a Luis Companys, el impulsor del separatismo violento. Durante este período, bajo su mandato y responsabilidad directa fueron asesinadas 8.129 personas en Cataluña. Sin juicio ni garantías legales. En su mayor parte eran civiles pertenecientes a partidos de derechas, miembros del clero o empresarios. Ordenó la creación de campos de concentración, como el de Omells de Na Gaia y autorizó a las diferentes formaciones del Frente Popular a constituir sus propias checas. Él mismo firmaría sentencias de muerte. Otro personaje, antipatriota. Juan Negrín, fue el responsable de arruinar a España regalando el oro de sus reservas a la URSS. Alargó la guerra civil para contentar al genocida Stalin. El hospital de las Palmas lleva su nombre. Triste emblema para un traidor a España. Si los pacientes supieran quien fue el personaje renegarían de él. También hay calles dedicadas a las Brigadas Internacionales, voluntarios para asesinar a españoles. Cincuenta mil voluntarios de todo el mundo. Acabaron siendo la propaganda de Stalin para introducir el comunismo en el mundo occidental. Tirando de hemeroteca hay en España algo así como unos quince dialectos: aragonés, leonés, bable, asturianu, andaluz, canario, extremeño, murciano, romaní, aranés, andaluz, panocha, rifeño, caló, fala, montañés etc. más el nuevo lenguaje inclusivo que se inicia con aquella palabra miembra, pronunciada por aquella indocta política andaluza. Más las lenguas que rescataron: vascos, catalanes, gallegos, valencianos, mallorquines, gallegos, más el árabe, en Ceuta y Melilla. Si barremos para casa, resucitemos: el furniellu, el babianu, el valdeonés, el cazurru, el bercianu o texileiru y, por Laceana, sacamos de la chistera el patsuezu. Animo a que en esos lugares de reservas dialécticas se pongan el nombre a las calles. Algunas ya están en bilingüe. Hay políticos que deliran y sueñan. Por cierto, el Ayuntamiento de León aprobó cambiar la calle Alferez Provisional y Pilotos Regueral para cumplir con la Ley zapaterista. Otro ridículo político. Sería imposible enumerar cuantas calles hay en España. Los costos de rotulaciones, obreros, picos, mazas, taladros, ascenderá a millones o miles de millones. Si lo hubiéramos dedicado a construir viviendas tendríamos cientos. A ordeñar la vaca, Bambi y Pedrito, que tiene una ubre inagotable y la cebamos los tontos españoles. Todo esto, en honor del abuelo de ZP que, por cierto, no conoció. Ignoro quien te inoculó el odio a la derecha. Vengaste una muerte para enfrentar a los españoles. ZP, en la actualidad, estás en los juzgados por tus múltiples fechorías. No sé cómo acabarás. Muchos españoles ya te han sentenciado como el mayor estraperlista y enemigo de España. El resto, deben ser adictos pasionales que te deben muchos favores que rayan la adicción opiácea. Tu obsesión, por tu yayo, te ha llevado a la locura. La ley de la Memoria Histórica, nunca se tenía que haber engendrado. Fue una maldición y debería haber sido un nacimiento fallido. La izquierda no perdonará nunca haber perdido una guerra que, vilmente, provocó. Las calles son una muestra del enfrentamiento.

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