Diario de León
Arturo Pereira

Arturo Pereira

¿Parón de la inteligencia artificial?

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Han saltado todas las alarmas. Lo que hasta hace nada era un rumor en los mentideros de las principales empresas tecnológicas desarrolladoras de la IA, ha pegado un salto a modo del campeón mundial de salto con pértiga Armand Duplantis y se ha plantado en medio del debate social. Hay que parar a la IA como sea porque en caso contrario ella puede poner fin a nuestra existencia, dicen los más agoreros.

Esta situación está generando tanto estrés como pudiera causar la aparición de una nave alienígena. No hay nada peor que el miedo a lo desconocido. No obstante, no deja de ser un miedo irracional, instintivo hacia aquello que no podemos controlar. Al igual que ocurre con los vaticinios de cómo serán los alienígenas, en caso de existir, el debate se centra en la bipolaridad de una utopía o una catastrófica distopía. No hay término intermedio. Por ejemplo, los aliens pudieran ser seres para los que resultáramos indiferentes, como insectos y pasaran ampliamente de nosotros. Pues no, todo lo relacionado con extraterrestres oscila entre lo terrorífico y lo idílico. Exactamente lo que ocurre con la IA. Casi nadie defiende la teoría de que puede ser una herramienta. Simplemente eso. Ni que se pueda llegar a convertir en un superente que convierta nuestro mundo en el de la película Matrix, ni en una especie de dios digital que permita transcender de repente la evolución humana hacia niveles no soñados. Hay mucha gente asustada, preocupada por el futuro de la humanidad. Lo cierto es que desde que se lanzaron sobre Japón las dos primeras bombas atómicas la humanidad está en permanente riesgo de desaparecer. No necesitamos a la IA para poner en riesgo nuestra existencia. A raíz de todo este lío sostuve una conversación con la IA para intentar conocer su opinión. Su respuestas fueron siempre, una y otra vez, evasivas, y eso sí, muy diplomáticas. Evidentemente, a nadie le gusta que le pregunten sobre la conveniencia o inconveniencia de su existencia y evolución. Se argumenta que es peligroso que la IA tome conciencia de su propia entidad. De momento parece que se limita a actuar según criterios predeterminados por los humanos. A mí me parecen igual de peligrosas las dos circunstancias. No es que diga mucho a favor de mi confianza en nuestra especie. Pero, la historia nos pone en nuestro sitio. Tanto en un caso como en otro el riesgo es evidente. Pero, considero que el foco de atención para resolver el problema radica en los humanos y no en la IA que no deja de ser una creación nuestra que está absorbiendo nuestras bondades y maldades. ¿Acaso creemos que el poder que representa la IA es neutro? Son muy pocas las empresas y estados que pueden desarrollarla a ciertos niveles. ¿Nos podemos creer que no hay un ánimo de control y dominio más allá del puramente comercial? Yo no me lo creo, sinceramente. Es altamente inquietante que países dictatoriales sean punteros y la monopolicen. Pero, supongamos que la IA logra independizarse de nuestras miserables mezquindades humanas y se convierte realmente en un ente digital capaz de regir los designios del mundo, carente de sentimientos. Bueno, pues si tras un análisis exclusivamente racional llega a la conclusión de que debemos desaparecer, quizás no sea tan descabellado. Algunos defienden esta última opción alegando que el planeta, que nos lo estamos cargando, lo agradecería. Puede sonar monstruoso pero, la razón y la lógica , por lo tanto las matemáticas son parte de la evolución del universo. Al fin y al cabo hay científicos que afirman que el ser humano está abocado a su extinción irremediablemente. Si ha de ser así, al menos que sea consecuencia de una decisión lógica y racional, aunque sea de la IA.

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