Diario de León

Lázaro Carrillo Guerrero,
periodista

Álvaro de Bazán

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El primer Marqués de Santa Cruz de Mudela, el gran marino, nos traslada, en este 2026, con la celebración del quinto centenario de su nacimiento, a su época, desde la España que vivimos. Su intervención personal hace de España el mayor imperio oceánico de todos los tiempos. Su gloria se conserva en nuestra cultura, nuestro territorio y nuestra historia. De entre los que lo conocen, Cervantes lo ensalza en el Quijote: «… por aquel rayo de guerra, por el padre de los soldados, por aquel venturoso y jamás vencido capitán don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cuz». Y, Lope de Vega versifica su presencia y honor: «… Rey servido y patria honrada dirán mejor quién he sido, por la cruz de mi apellido y con la cruz de mi espada».

Su linaje podría contemplarse desde su bisabuelo, fundador de varios conventos y vizconde con Enrique IV. Su abuelo, Álvaro de Bazán, conquistador y caballero, recibe el encargo de los Reyes Católicos de guardar la Málaga conquistada. Y participa en las campañas contra los musulmanes del Reino de Granada. En esta ciudad va adquiriendo propiedades, formando un mayorazgo, donde se establece su familia. Su padre, Álvaro de Bazán, capitán general de las galeras de España con el emperador Carlos V, derrota a los franceses en las costas de Galicia, frente a la ría de Muros y Noya. Contienda y gran victoria en la que el primer Marqués de Santa Cruz, con 16 años, se implica. Pero aún desde más joven, «el Mozo» se instruye en intervenciones navales con su padre «el Viejo»; apelativos populares para distinguirlos. Y, se instruye también con su preceptor Pedro González de Simancas, incluyendo las humanidades. Así, desde la tradición familiar, «el Mozo» construye su capacidad de adaptación, su sentido de la oportunidad y su fe en el triunfo. Ejerciendo un gran liderazgo, y una gran estrategia militar, política y diplomática. El 2 de diciembre de 1526, nace en Granada. En este municipio, en 1568, arrenda un cortijo con tierras y molino, por seis años. Y en 1564 comienza a construirse su palacio renacentista en el Viso, equidistante, según se dice, de los puertos más relevantes, Valencia, Lisboa, Cartagena, Cádiz. Su vida se centra en la Armada. Vencedor en más de cien empresas. Con Carlos V, y más tarde con Felipe II, limpia de piratas franceses las aguas y caletas de las Canarias. Al igual que de piratas moros; apoderándose de dos naves inglesas cargadas de armas para vender en Fez. Con el resultado de que su sola presencia en estas costas, ahuyenta a corsarios y piratas. Igualmente interviene en el Mediterráneo frente a los berberiscos del Magreb, y los moriscos del litoral andaluz. Solo quedan los turcos. La batalla de Lepanto (actual golfo de Patras) se libra con la superioridad del imperio Otomano frente a la coalición de la Santa Liga, del papa Pío V. Para que esta coalición no se rompa por un asunto gravísimo de los venecianos, Álvaro de Bazán convence a Don Juan de Austria, ajustar cuentas después. Ya, en contienda, la intervención del «Mozo», el único capitán de la Liga. con su escuadra de reserva es crucial en el triunfo del ala izquierda, en salvar el centro y en remediar un grave error en el ala derecha. Decidiendo el triunfo de los cristianos. Fallece el rey de Portugal sin herederos. Sobre el derecho de Felipe II en demandar la corona, la estratégica entrada de Bazán, el Almirante, al puerto de Lisboa, facilitando el desembarco de la expedición terrestre, fue decisiva para el triunfo de Alcântara, y la adhesión de Portugal continental a España. Pero el Almirante también rinde islas, ciudades, lugares; toma castillos, fuertes; captura numerosas embarcaciones. E incluso es uno de los creadores del poderoso galeón español. Países como Francia, Países Bajos e Inglaterra intentan restringir la potencia de España. El Almirante, en 1583, propone a Felipe II invadir Inglaterra. Hay razones de peso que lo justifican. Su proyecto lo realiza con una minuciosa elaboración, analizando el más mínimo detalle. Pero no puede ser, el 9 de febrero de 1588 en Lisboa, Álvaro de Bazán, capitán general de las galeras de España, del Mar Océano, y Grande de España, nos deja.

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