EL BALCÓN DEL PUEBLO
El mejor padrino
Al aspirante socialista a corregidor de Villablino, Ángel Crespo, ingeniero técnico minero, prejubilado, le pusieron ayer un sí bemol al becuadro para subir un tono a la alegría. No es un fósil, quiá. Desde la panza de la mina se fabrica con agilidad a prejubilados en plena forma. Los socialistas han sufrido en Laciana su particular travesía del desierto. Se lo ganaron a pulso. Y ahora aspiran a una nueva resurrección. Ángel Crespo ha sido el elegido para capitanear la salida del PSOE de las galerías en un municipio que controlaron todos los atajos de luz. Lo han escenificado magníficamente: ha sido al único candidato al que ha puesto vitola el secretario general Rodríguez Zapatero. Tiene estrella. Otros lo intentan y acaban estrellados. Se produjo su puesta de largo como si fuera un acto de lentejuelas y música en la vieja sala Nevada. La presentación de Ángel Crespo llega unos días después de refrendar UGT un triunfo histórico en la MSP. Después de una década dominante de CC.OO., vuelve el sindicato socialista a la primera línea de mando. Una línea que se quebró en aquellos tiempos de ira entre Fermín Carnero, secretario general provincial, y Pedro Fernández como el gran padrino sindical de Laciana. Se confirma que después de las tempestades irritadas llegan las quietudes. Fermín Carnero elevó el vuelo a Valladolid y Pedro Fernández se prejubiló de la mina y gasta en la actualidad sus energías con un rebaño de ovejas en la explotación intensiva que mantiene en La Cepeda. Aquellos desamores acabó borrándolos el tiempo, único juez capaz de curar lo que no puede la razón. Unos desamores políticos que no sólo favorecieron el éxito sindical de CC.OO. en la MSP, sino que sirvieron en bandeja la mayoría absoluta a Guillermo Murias en el Ayuntamiento. Todo apunta a que el ciclo ha concluido. Guillermo Murias aspira a la reelección, pero no lo tendrá fácil. Se comprobó ayer, a una hora más taurina que política: las cinco y media de la tarde. Fue en el salón de actos de la Casa de la Cultura. Lleno a tope. Tuvo que habilitarse una pantalla en el «hall». José Luis Rodríguez Zapatero, de viaje a Avilés, nada más pasar el puente sobre el embalse de Luna, torció a la izquierda -¿ a qué otra mano podía torcer?- y acudió a Villablino para ejercer de gran padrino de Ángel Crespo, y no sé si de pasada, también agitó la adrenalina de Fernando Álvarez para que pelee con entusiasmo por la alcaldía de San Emiliano. Creo que sí, porque Fernando fue espectador de primera línea. No sé qué dijo Rodríguez Zapatero en Avilés. No se saldría del guión clásico: no a la guerra contra Irak, desprecio a lo que supone Aznar como sus candados a la «hucha» de las pensiones y otras respuestas de cajón. El presidente, después de casi un mandato, accedió a recibir al líder de la oposición. Ayer, ante el rotundo «no» a su seguidismo, la batería mediática de la 1 nos dejó perplejos. No faltó nadie, y alguno compareció por partida doble.