Diario de León
Publicado por
Vicente Pueyo
León

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No parece muy sensato ni estratégico tocar la fibra más sensible de los leoneses -no la hay más que la Catedral- cuando las elecciones municipales y autonómicas están ya a la vuelta de la esquina. Tomás Villanueva, consejero de Educación y Cultura, intentó eludir ayer su cuota de responsabilidad en lo que concierne a la atención que exige la Catedral leonesa pasándole el muerto de la dejación al Cabildo de la Catedral y a una «falta de colaboración» que, según se desprende de sus palabras, explicaría la situación de hibernación que arrastran tanto el plan director del templo como iniciativas tan importantes como el Taller de Restauración de las Vidrieras. No se sabe muy bien a qué se refería el consejero cuando apuntaba que «lo que no puedo hacer es aquello que me impide la ley». Hará bien en explicarse para que las responsabilidades, si es el caso, se equilibren. Pero, en cualquier caso, lo que sí se sabe es que dos años -que es el periodo que permanece inactivo el Taller de Restauración- es plazo más que suficiente para solventar escollos legales y para demostrar con hechos, y con dotaciones, la voluntad, hasta ahora sólo supuesta, de asentar la labor del Taller y hacer un seguimiento más cercano de las necesidades de un templo que, como cualquier otra catedral, es un enfermo crónico al que hay que atender de continuo. A un político se le elige y se le paga para que busque soluciones no para que justifique sus desidias «echando la culpa» a otros, aun en el caso de que no estén exentos de ella. La intervención de la Junta en la Catedral durante el pasado año ha sido casi simbólica -una actuación en el rosetón de la zona norte sería lo más destacado- si se pone en relación a las necesidades del monumento. Lo que quiere ver el ciudadano es que no existen parones en esa labor permanente. Ocasiones tiene de demostrarlo. Una actuación inmediata -que debe emprenderse este mismo año- es la restauración de cuatro arbotantes de la zona norte que ya cuentan con la subvención correspondiente del Ministerio de Fomento a través del famoso 1% cultural. Se desconoce si la Consejería, a la vista de la agilidad demostrada en el cumplimiento de sus promesas, será capaz de activar los trámites para que este trabajo comience sin demora. ¿Sabe el consejero que también hay que acometer la reparación de la cubierta de la nave central? Expectantes estamos de ver que, aunque sea antes de mayo, se abre el Taller de Vidrieras. Y con él la confianza en nuestros gestores, perdida gracias a su formidable capacidad de olvido.

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