¿De verdad no hay alternativa? La guerra es injusta y Sadam también La permanente mentira del «Prestige»

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León

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Esta es, a mi juicio, la pregunta transcendental, porque sobre la vida de muchos inocentes pende la amenaza de la respuesta. ¿Es posible abrir nuevos destinos? ¿Puede estar el emperador enceguecido por la venganza? El jefe de los pretorianos admite dolorosos errores en el pasado: «... no es una parte de la historia americana de la que estemos muy orgullosos». La siembra de instrucción militar ha sido tan intensa que la frase resulta un obsceno comodín para la baraja geográfica. Si los responsables de los atentados del once de septiembre hubiesen permitido un ajuste de cuentas más acorde con la idiosincrasia norteamericana, ¿ seguiría siendo Irak destinatario de tanto plomo? ¿Cuánto mejor es el régimen iraní? ¿Tienen el mismo valor los cadáveres kurdos a ambos lados de la frontera? Las dictaduras africanas que votan en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ¿no son aborrecibles también? ¿No iba a haber justicia infinita para todos los canallas del globo? ¿Y a qué precio de dolor? (colateral, claro). ¿Podemos incluso, confundirnos de canalla? El caudal de preguntas desbordó hace tiempo el cauce de la lógica. El travestismo político al que asistimos resultaría menos repugnante si no conociéramos la tarifa de almas inocentes que va a cobrarse. Esta certeza ha colmado las calles de rebeldía, en un abrasivo divorcio entre la intuición popular y la razón de estado: «No en nuestro nombre». El gobierno de Marte se duele del antiamericanismo (más formal que sincero) de Venus, pero sopla sobre unas brasas de antieuropeísmo feroz que ya inflaman los medios de comunicación yanquis y un gran sector de la intelectualidad militante. La rabia del poderoso cuestionado, infantiliza de modo desconcertante el discurso. Toda tibieza, cualquier disensión -de personas, colectivos, entidades o instituciones- es etiquetada como hostil y declarada prescindible. El honesto desacuerdo se convierte inmediatamente en traición. No ha sonado el primer disparo y ya tenemos la primera baja: el juicio. El nuevo orden parece condenado a enraizar en las cenizas del antiguo, pero ¿llegará a orden? Quizá con lo que están jugando supere la mezquina visión de ciertos ensoberbecidos aspirantes a estadistas y nos inflija un dolor insoportable. A lo peor, el daño está hecho ya. En esta batalla, ningún caballero lleva limpios de intereses los blasones. La política internacional es una sucia telaraña a punto de romperse por el peso de los cadáveres. Násir mira, con sus infantiles ojos de príncipe persa, los dromedarios recortados contra la puesta de sol; cuando se haga mayor, conducirá el rebaño por el Hayara como hoy lo hace su padre, ayer lo hizo su abuelo y anteayer, sus antepasados. No sabe que dos miserables le están robando el futuro. Joaquín Alegre (León) Loli Álvarez, asidua lectora de Diario de León, dice en su mensaje: «El tema de Irak está dividiendo a los españoles porque se está metiendo la política de por medio. Los seguidores se José María Aznar tienen que ir en contra de los de José Luis Rodríguez Zapatero y los de Zapatero en contra de los de Aznar. Nunca estuve ni estaré a favor de la guerra, porque mueren muchas personas inocentes. Pero tampoco estoy de acuerdo con cómo gobierna Sadam. Es tan injusto dejar gobernar a Sadam Huseín, que oprime a su pueblo, como llevar al pueblo iraquí a la guerra. Que se juzgue y condene únicamente a quien está haciendo daño. Pero queda otro problema: ¿Quiénes elegirán al nuevo e idóneo gobernante iraquí?». José Manuel Flecha del Pozo, Boli, se pone en contacto con el Teléfono del lector diciendo: «Llamo por la noticia que traía el Diario de León el domingo 2 de marzo en la que Fomento afirma que el mar destruye el petróleo que mana del Prestige. Don Francisco Alonso, comisionado del Ministerio de Fomento, afirma que el mar es capaz de destruir el fuel que cada día mana del Prestige. Claro ahora nos explicamos los españoles de a pie porqué no se acercó nadie a La Coruña y a Galicia en su día para no ser destruido por el mar. Por favor, no nos cuenten chorradas. Tomen el vino con gaseosa porque sólo les hace mucho daño y luego salen diciendo bobadas en los periódicos. Son ustedes un hatajo de inútiles y nos quieren hacen tragar como si fuésemos borregos».

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