No estará en el entierro de Genarín Concierto inolvidable Diferentes sensibilidades
En estos días hace un año que mi hermano nos dejó, y lo hizo a su manera, sin decir nada, sin que nadie se enterase, ni siquiera él mismo. Fue una partida súbita, se acostó, y a gusto con su soledad se fue muy calladamente, sin causar ni una sola molestia a nadie; así era él, vivir a su modo y morir de igual manera. Aunque residía y trabajaba en Oviedo, era un gran amante de todas las cosas de León, sobre todo de la Semana Santa y de sus procesiones, incluida la del «Entierro de Genarín» a las que jamás faltaba, hasta que el pasado año no se conformó con asistir, quiso ir a verle personalmente, hasta allí llegaba su entusiasmo por esta tradición. Con estas líneas quiero hacerle un pequeño homenaje, él por sí solo, ya era un canto a la vida, con su sola presencia llenada el más grande de los vacíos, él era especial, era Tinín, el mejor amigo y compañero de sus amigos de Renfe (Oviedo), era en definitiva, mi hermano del alma y donde yo sé que no querría estar, es en mis lágrimas, y muy a mi pesar, es donde más tiempo pasa, aparte de en mi corazón. Francisca Diéguez Prieto (León). Acabo de llegar de uno de los conciertos más alucinantes de los que he visto en toda mi vida: Sefarad Ensemble. Un concierto de música sefardí, es decir, música española de la época medieval. Un lujo para la ciudad de León al ser ésta la primera vez que ha venido a España este grupo procedente de San Petersburgo. Y he querido escribir esta carta antes de que se me pase la sensación tan bonita que tengo en estos momentos. ¿Y qué mejor que tener música sefardí de fondo? Fue un concierto diferente a todo lo que he visto hasta estos momentos -y es mucho lo que he visto-. Una mezcla de música vocal, instrumental y una ligera danza de la cantante, con un gusto exquisito. Todo esto puesto de una forma interactiva para «meter al público en el bolsillo». Con nuestras palmadas y chasquidos de dedos nos hicieron participar en la estupenda actuación que estábamos viendo. ¡Genial! Realmente genial. Muchos aspectos de este concierto merecen ser mencionados: la facilidad con la que la soprano (Ariadna Karyagina) es capaz de cantar, como si simplemente estuviese hablando. El sonido tan estremecedor de la flauta travesera -quizás, sentido de este modo por el hecho de ser yo flautista-. El gusto exquisito con la que otro de los instrumentistas tocaba la mandolina y la mandola -de mayor tamaño-. La gracia y sentido del humor con que hacía sus apariciones la tuba... Y, para acabar, sólo hacer mención a un detalle más. Con todo esto expuesto anteriormente, más de uno habrá pensado que se trataba de uno de los muchos conciertos del Auditorio de León, con un precio comprendido entre los 18 y los 30 euros. Sin embargo, tuvimos la gran suerte de deleitarnos por sólo 5 euros. No todos los grandes conciertos tienen por qué ser en el Auditorio. Que no se nos olvide. M.ª Eugenia Láiz Molina (León). Carmen Rojo dice: «Me pregunto que siendo tan sensibles en este país a la guerra ¿cómo hemos dejado que haya cometido tantas atrocidades ETA?. Y otra cosa ¿cómo es que tenemos a nuestros mayores en una residencia y en muchos casos sin mirar para ellos».