EN EL FILO
El PSOE teme elecciones
RUIZ-GALLARDÓN, alcalde electo de Madrid, no quería tener a la espalda un Gobierno regional del PP montado en la traición de dos diputados socialistas. Se ignoraba, sin embargo, hasta ayer si la autoridad popular competente accedería al deseo de Gallardón o preferiría birlarle al PSOE la comunidad madrileña aprovechándose de un acto de indignidad en las filas del adversario político. Tras un análisis de la situación, Moncloa dio luz verde a la celebración de nuevas elecciones, siempre que PSOE e IU se mostraran de acuerdo. Ha sorprendido que el socialista Simancas no acogiera la propuesta del PP con alborozo, dada la pérdida de la mayoría absoluta con que pensaba gobernar, junto a IU. Se explica, sin embargo, esa actitud inicialmente evasiva por la situación caótica y amarga en la Federación Socialista de Madrid. A Simancas debe sobrecogerle la idea de elaborar una nueva lista que en ningún caso lograría satisfacer totalmente ni a los guerristas de Acosta, ni a la Nueva Izquierda de Santesmases, ni a los renovadores de Leguina, ni a los dispersos fieles a Zapatero, procurando eliminar, a potenciales corruptos y a lealtades volátiles. En La FSM (Federación Socialista Madrileña) podrían volar a partir de ahora los dosieres como puñales. No es broma. El PP se ha dejado convencer por Ruiz-Gallardón tanto por los méritos de éste, al conquistar por mayoría absoluta el Ayuntamiento de Madrid, como por el daño que unas elecciones le harían al PSOE en este momento. La situación se abre ahora a tres posibilidades. Una, que los dos diputados felones renuncien a sus actas para que en la lista del PSOE pueda correr el turno, y se recomponga la mayoría absoluta de la llamada opción «progresista». Otra, que el PP gobierne con apoyo activo o pasivo de los dos socialistas traidorzuelos, lo que supondría un desprestigio «popular» en torno a Gallardón. Y una tercera, nuevas elecciones, en las que el PP, esperaría mejorar notablemente sus resultados. Parece lógico que el PP, a pesar de los requerimientos del PSOE, no exija a los dos diputados canallitas que devuelvan sus actas, por grande que sea su felonía. La devolución de esas actas instalaría a los «populares» en la oposición durante toda la legislatura, siempre que en el grupo socialista no se produjeran nuevas deserciones, y eso no le apetece nada a Esperanza Aguirre, a la que para gobernar Madrid/comunidad por mayoría absoluta sólo le falta un escaño, pero no los de un par de presuntísimos corruptos.