Diario de León
Publicado por
AURORA MAISO
León

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NO ES LA PRIMERA VEZ que hablamos de ETA y de su entorno. Sin embargo, las circunstancias actuales vuelven a llamar nuestra atención y a hacernos reflexionar. Después de un breve respiro, la sociedad se ha consternado con el asesinato de dos policías nacionales a manos de la banda terrorista. Los atentados callejeros vuelven a ser una constante en el País Vasco; de nuevo quemas de cajeros, intimidaciones y pintadas con amenazas hacia los que piensan diferente. Las cloacas del País Vasco rezuman mierda y hedor. Las ratas campan a sus anchas en la inmundicia de semejante vertedero. Y, por si alguien todavía lo duda, ese estercolero es ETA y su entorno de habituales chivatos, extorsionadores y vándalos callejeros. Por suerte, se está intentando limpiar las alcantarillas con medidas como la disolución del grupo parlamentario AuB, despreciable continuación de HB, pese a las muchas trabas del Gobierno Vasco para que se haga efectiva. Sin embargo, se habla de que se podrían crear Gestoras municipales para gobernar aquellos municipios con un alto número de papeletas nulas, es decir, en teoría de votos destinados al grupo aberchale. Para ello, sería imprescindible que el PNV y EA cooperasen renunciando a dichas alcaldías. ¡Y se lo están pensando! Esto, que parece tan absurdo para muchos, se entiende (que no, comprende) si nos damos cuenta de que existe un nacionalismo bronco, tosco, de cloaca que se mueve estupendamente dentro ese entorno putrefacto de asesinos terroristas, chantajistas, soplones y demás calaña que se hacen llamar aberchales, que significa patriotas, patriotas vascos; el mismo nombre que se daban los nazis. Como se suele decir, no hay nada nuevo bajo el sol. No nos negarán que la idea de que la nación vasca está por encima de las personas desprende tufillo fascista. En el País Vasco, hay múltiples haces o grupos como jarrais o gestoras proamnistía que se imponen con la amenaza y el miedo. Son los nuevos fascios italianos o las SA alemanas. Ese es el verdadero fascismo, el término está siendo muy desgastado, es el que surge al imponer un concepto, el estado, la nación, lengua y cultura vasca sobre todo lo demás -lo importante es ser vasco sobre cualquier ora cosa-, a través del terror y la opresión, donde el valor de la vida se diluye a favor de un desbocado sentimiento patriótico. Es inadmisible democráticamente el crimen, pero también lo es su entorno organizado que forma un entramado infame que todo lo envenena, infecta e impide una convivencia normal. El nacionalismo vasco del PNV condena los asesinatos enérgicamente. De forma más suave y con mucha indulgencia, la presión violenta que desencadenan los fascios aberchales. Y se siente injustamente tratado cuando se apunta cierta relación o connivencia entre ambos nacionalismos. Los líderes del PNV, tan dolidos porque los relacionan, se sienten personalmente perseguidos cuando al nacional jarraismo lo dejan fuera de ley. «Son injustamente privados de sus derechos grupos patriotas» y se han vuelto a negar a aplicar la ley en el Parlamento vasco y se preparan para burlarla con las gestoras. ¿Cómo es posible, además, que buena parte de la población les apoye con sus votos? La mayoría admite que ese es un mundo de tinieblas, rencor y terror; pero lo mismo sucedió en Italia y Alemania. Se han creado mitos sobre la nación vasca y también un entramado de intereses que da el poder que distribuye trabajo, subvenciones, domina las cajas, reparte la tarta cultural... Además, hace una publicidad descarada de sentirse en un centro aceptable, equilibrio entre el terrorismo etarra y la postura del partido gobierna en España que, quizás podría hacerlo mejor, pero que por lo menos se ajusta a la legalidad. El Partido Nacionalista Vasco sabe que estando en esa posición no se corren riesgos. Arzallus, que ha estado en Alemania e Italia recordará bien cómo muchos grupos financieros y de orden buscaron la «salvación de la patria» ayudando económicamente a los fascio y los llevaron al poder. El Centrum Alemán se asoció al inicio en la toma de poder de Hitler. El Estado no debe tener miedo a aplicar la ley. Las cloacas hay que limpiarlas. Si se hace, la infección disminuirá como se ha experimentado en los últimos meses. A los dirigentes del Partido Nacionalista Vasco hay que pararles los pies en sus actuaciones, respetando las libertades y el derecho de defensa, desde luego. Es inadmisible el simple hecho de dudar si ejecutar o no la sentencia del Tribunal Supremo. La ley debe ser cumplida por todos, particulares e instituciones públicas. No se puede consentir que siga en las zonas delicadas del organismo social, como es el poder municipal, el virus de los violentos. Por mucho que algunos se me sen las barbas, esto no arrojará al enfrentamiento al margen de la ley a la sociedad vasca, ni a las bases que no estén infectadas del Partido Nacionalista Vasco. Todo lo contrario. El contagio está basado en mantener a la sociedad vasca en un ambiente oscuro de terror y de burla de la ley que impide una vida humana digna, sin temor a ser asesinado, a no poder expresarse sin arriesgarse, única forma que tiene el terrorismo de alimentarse. Para acabar con la peste son necesarias medidas higiénicas como el respeto a los derechos humanos y la ley de la razón. Atención: las personas, su vida y su dignidad están por encima de cualquier idea, por muy loable que nos parezca. Al mundo de ETA se lo está poniendo fuera de ley y no hay más terrorismo. Si los dirigentes del PNV y del Gobierno Vasco siguen negándose a cumplir a la ley, la única forma de parar el deterioro de la convivencia es aplicar la justicia. Si no, al tiempo.

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