VUELTA DE TUERCA
Televisión y basura política
EL DEBATE sobre el estado de la nación no ha sido precisamente un alarde de finura florentina; seco y ruin en las expresiones y en los modales, aun con las excepciones que quieran señalarse, ha derrochado enemistad y animadversión hasta extremos que pueden haber llegado a irritar a la audiencia que lo ha contemplado por televisión. Pero el segundo debate de investidura -fallida- de Simancas en la asamblea de la Comunidad de Madrid, que se celebró el lunes simultáneamente al del Congreso de los Diputados, ha superado todos los límites de zafiedad imaginables. Al margen del escándalo de transfuguismo de Madrid, muchos ciudadanos hemos acumulado otra preocupación: la de si esta clase política autonómica está realmente a la altura intelectual de su responsabilidad.