DESDE LA CORTE
La difícil prueba del algodón
EL PARTIDO SOCIALISTA está de mala racha. Después de todo lo ocurrido, ahora viene el varapalo judicial. Todos recordamos la presentación a la prensa de la querella contra Tamayo, Sáez, Balbás y Romero de Tejada. Se hizo a bombo y platillo. Estuvo a cargo nada menos que de dos ilustres catedráticos de Derecho Constitucional. Parecía el descubrimiento de la gran trama de la corrupción inmobiliaria. Y ayer, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dijo oficialmente que ni siquiera la aceptaba a trámite. Toda la estrategia socialista se va al garete. Y encima, el traidor Tamayo saca pecho y anuncia que se va a querellar contra media España. Todo sea, en fin, por su honor del propio mancillado. Bueno, lo de Tamayo es una anécdota. Hay dos consecuencias peores: una, que el Partido Socialista sufre un nuevo golpe a su credibilidad. Queda con sus vergüenzas al aire. Está claro que montó una querella improvisada, sin mínimas bases de prueba, con el único argumento de las casualidades de las llamadas telefónicas. Pero esto, que puede resultar brillante en un discurso parlamentario o ser noticia de primera página en un periódico, no pasa la prueba del algodón en un juzgado. Y encima, deja en delicada situación al que presenta la querella. La otra consecuencia, complementaria, es que la Justicia le regala al Partido Popular su primera baza electoral. El Partido Popular se puede presentar limpio, como si hubiera sido ajeno a toda la crisis, como si ningún militante hubiera participado en la trama. Y hasta se puede presentar como víctima de esos «insensatos» socialistas que le han querido implicar de forma «tan irresponsable». Todo esto sólo lo puede complicar una persona: don Jesús Cardenal, que es el fiscal general del Estado. Hasta ahora actuó correctamente: la Fiscalía Anticorrupción no puede investigar algo que ya se está sustanciando en el ámbito de la Justicia. Pero ahora el caso queda fuera del ámbito judicial. Si Cardenal sigue impidiendo que los fiscales actúen, quizá le eche una mano a la parte más oscura del Partido Popular. Pero habrá demostrado, una vez más, que es más fiscal del partido que del Estado.