BURRO AMENAZADO
Oso mielero
EL OSO, símbolo silvestre de la Montaña Cantábrica, ha pasado más hambre este verano que el perro del hortelano. A una primavera pródiga en lluvias, nieve y heladas tardías, sucedió un estío africano, de sol inmisericorde, ni una nube, agostador del verde. El plantígrado, comedor de ensaladas de grama tierna, hinojos y perejiles de arroyo, vegetación achicharrada por la solanera, ha engañado la gazuza a base de hormigas y, ahora, desesperado por el poco arándano, anda picado a las colmenas. Miel, panales, larvas, reina, obreras y, hasta la madera de las alzas, terminan engullidas por el apetito del peludo, acribillado a aguijonazos para llegar al invierno con gordura, única forma de hibernar sin agonía, escuálido, en la osera. Manuel Ramos y Jesús Álvarez, apicultores que producen riquísima miel, todo aroma de brezos, cantuesos y tomillos, sueltan cuitas al hilo del carajillo mañanero: -El frión que machihembró la floración y la hambruna de los enjambres, más vale que ahora, con las aguas de la Virgen y la flor de la brecina, barruntan enderezar la temporada. Ya lo dice el refrán: lluvias de agosto, miel y mosto. -Por cierto, ¡contentos nos tiene la Junta¡. Pagamos nuestras tasas por las abejas y solo vemos pinos que se llevan por delante los brezales y almogueras, descuajes que arrasan sebes, morales y riberas, y matarrasas de jaras y escobas. Te asomas a un cerro y la Tragsa esa se luce a desastres y pistas por el monte. Cuando recuerdas la millonada de euros que han caído a los valles oseros, desde Fuentes Carrionas a los Ancares, y ves arandaneras raídas por la furia pinariega, caso de los altos de Pardomino, o valles señeros de tranquilidad perdida por un rancio forestalismo, piensas en el deterioro ambiental que castiga al oso pardo. El blablabá oficial canta maravillas sobre el futuro ursino. La realidad sobre el terreno es otra, menos optimista. Oso: come miel, y que paguen pronto al apicultor dañado por tus nobles garras.