Diario de León
Publicado por
RAFAEL TORRES
León

Creado:

Actualizado:

POR si casi todo no fuera ya lo suficientemente duro, el Gobierno parece decidido a endurecer, vía reforma, la Ley Penal del Menor, como si la extrema violencia que ha prendido en el corazón y en el comportamiento de los menores delincuentes fuera a disolverse con castigos más severos. Coherente con el ideario del partido en el Gobierno, más favorable a la represión que a la justicia social, la reforma no nace de una reflexión profunda sobre las causas que generan esos hechos monstruosos que, protagonizados por menores espantan a la opinión pública, sino, tan solo, del deseo de amortiguar y hacer políticamente llevadera la alarma que esos sucesos provocan en ella. La bru talidad demenciada del asesinato de aquella adolescente, Klara, a manos de dos compañeras del colegio, o la aún más perversa y cruel de los menores que hace poco secuestraron, violaron, torturaron, atropellaron y quemaron viva a Sandra Palo, exige, sin duda, una punición adecuada a su envergadura y a sus consecuencias al margen casi de la edad formal de los asesinos, pero ese endurecimiento del castigo a los autores de crímenes horrendos no debería nunca alcanzar a los autores del delito menudo, que siempre merecen, por humanidad y porque tienen derecho, el beneficio básico de la rehabilitación. Lo que no puede hacer una sociedad cada vez mas hosca, implacable y violenta como la nuestra es crear monstruos y hacer recaer sobre ellos absolutamente todo el castigo y toda la responsabilidad. Más que la reeducación, siempre difícil y más si no se arbitran los medios necesarios para ella, cabria apuntar a la educación como único medio eficaz contra el delito infantil y adolescente. Una criatura del arroyo desescolarizada, de familia rota y entorno brutal no es sino el producto de un sistema social injusto, inoperante e ineficiente, pero en esa reforma anunciada de la Ley no parece que se contemple esa circunstancia que, por indiferencia o dejación nos salpica a todos y a todos nos afecta. Suavicemos la realidad que les ofrecemos a los menores, y no habrá que endurecer ninguna ley para castigarlos.

tracking