Una disputa evitable
EN NUESTRO país, digámoslo claro, los desfiles militares no tienen precisamente un éxito indescriptible. Tampoco tiene mucho sentido politizar el Ejército, involucrándolo aparatosamente en designios políticos que son, por su propia definición, opinables. La pequeña disputa que se escenificó el domingo, cuando el líder de la oposición, Rodríguez Zapatero, no compartió la presencia de ciertas banderas extranjeras en el desfile del Día de las Fuerzas Armadas, fue perfectamente evitable.