LA LEY DE WITIZA
López Benito y Prada, esa bella amistad
RESULTA casi sorprendente escuchar las declaraciones de los últimos días de dos de los pesos pesados del PP leonés, su propio presidente, José María López Benito y el vicepresidente del Senado, Alfredo Prada. Ambos no eran santos mutuos de devoción alguna y hasta hace tan sólo unas semanas y siempre en sus respectivos círculos de confianza, se dedicaban de todo menos elogios. Sin embargo, López Benito alaba ahora el trabajo del senador leonés (indiscutible labor por otra parte) y Prada asegura que la dirección provincial del partido ya ha superado problemas anteriores y camina ahora con paso fuerte (tampoco es que sea mentira). La política otorga extraños compañeros de cama y es ahora cuando ambos políticos se encuentran más unidos que nunca. ¿Y qué es lo une por encima de todas las cosas? En efecto, un enemigo común. Y en este caso, el enemigo, rival o como quiera denominársele tiene nombre y apellido: Mario Amilivia. El exalcalde de León y presidente (¿por qué no portavoz?) del grupo de concejales del PP en el Ayuntamiento de la capital es secretamente a voces el objeto de la animadversión, siempre política, de Prada y de López Benito. El trasfondo, como es lógico, no es otro que las listas para el Congreso y, en segundo lugar, para el Senado de cara a las próximas elecciones de marzo. López Benito y Prada son conscientes de que Mario Amilivia es todavía y pese al revés de perder la Alcaldía uno de los hombres fuertes del PP en León y con buenos contactos en Valladolid y en Madrid. Ante eso, el actual presidente provincial apuesta por Prada, por Isabel Carrasco y por Carlos López Riesco, amén de sus incondicionales de siempre, para cimentar su dominio y llegar con fuerza, quién lo iba a decir, al próximo congreso ordinario del partido. Por su parte, Alfredo Prada es consciente de que quien verdaderamente le puede hacer sombra para acudir en las listas de número uno al Congreso por León es precisamente, Mario Amilivia. Y es que el propio Amilivia avisaba hace poco que eran muchos los que le querían jubilar, pero que no les iba a resultar fácil... En fin.