AL TRASLUZ
Penúltimo cromagnon
ARZALLUZ, el penúltimo cromagnon, ha sentenciado que Aznar es el «último godo». También ha calificado unas maniobras realizadas en el País Vasco por el Ejército como «prácticas de intimidación». La estupidez cuando da triples mortales sobre sí misma se vuelve maldad. Veremos lo que tarda en soltar un exabrupto sobre la boda del príncipe, seguro que ya lo está maquinando. No soporta que nada le robe protagonismo. Los dictadores de provincias cuando dejas de mentarles unos días el árbol genealógico enseguida lloriquean. Qué personaje el Arzalluz. Menos mal que se nos marcha a la mismísima jubilación, aunque haya analistas que dicen que su sucesor le hará bueno. Si no fuera por las víctimas del terrorismo, por el sufrimiento diario de los concejales populares y socialistas en el País Vasco, le desdeñaríamos como tema de columna, por plomo, presuntuoso y limitadín. El interés que nos provoca no nace de lo que dice o hace, sino de las trágicas consecuencias que puede tener sobre otras personas. Raspas y no hay discurso. Se morirá y no habrá entendido nada, aunque él crea que lo ha entendido todo y en euskera. Va a tener que quemar mucho karma para redimirse de todo el mal que hace y ha hecho. Diga lo que diga Arzalluz, a él no le hubiera venido mal una invasión extranjera que otra, que todo se pega y hay impregnaciones muy positivas. Personalmente, estoy muy orgulloso de ser un romanizado. Hay que tener patrias, así en plural, empezando por la infancia, que decía Rimbaud, y siguiendo por una lista lo más larga posible de territorios geográficos y espirituales. Ha escogido ser animal de una sola patria. Y por tanto de un único registro. Qué aburrimiento¿