LA VELETA
¿Qué hacemos allí?
MALA, malísima, noticia procedente de Irak. Lo peor es que en cualquier momento podría haberse producido algo semejante, y casi todos temían una catástrofe como la de este sábado. El riesgo para las tropas extranjeras en la zona es elevadísimo, y las potencias allí presentes lo saben. Zapatero, que recalcó que «es conocida» su posición en el conflicto de Irak, lamenta los siete asesinatos de los agentes del servicio secreto, que siguen a la muerte del también agente del CNI, el sargento José Antonio Bernal, el pasado 9 de octubre. Hay muchos, demasiados, féretros occidentales que llegan de Irak. Con la población iraquí airada porque no ven soluciones a los problemas que les creó la guerra. Y con las opiniones públicas occidentales cada vez más preocupadas y distanciadas de lo que está ocurriendo en la patentemente mal gestionada posguerra iraquí. Empecinarse en que todo siga igual que hasta ahora carece de sentido. Quienes, con razón o sin ella, se mostraron en contra de la intervención en Irak, ven ahora confirmadas sus negras predicciones y lo contrario les ocurre a quienes defendieron esta intervención, no suficientemente debatida en el Parlamento español. La tozudez de Aznar en algunas cuestiones en general, y en lo que se refiere a Irak en particular, puede deslucir la recta final de lo que ha sido una bastante brillante trayectoria y dejar a Rajoy una herencia envenenada, por más que, últimamente, Irak no parezca figurar, según dicen las encuestas del CIS, entre las preocupaciones más inmediatas de los españoles. Retirar ahora las tropas de Irak podría ser, a estas alturas, algo suicida para la población iraquí más débil, que quedaría en manos de los señores de la guerra. Pero seguir la política ciega de Bush, no reclamando una inmediata intervención de las Naciones Unidas y un desplazamiento de Washington de las decisiones políticas, podría ser aún peor. Es un grave error enrocarse en la tesis, expresada por el presidente español, de que «George Bush debe ser reelegido en pro de la paz y la estabilidad del mundo», porque son muchos en España, incluyendo miembros del propio equipo de gobierno, que ¡piensan exactamente lo contrario. La pregunta, en todo caso, es pertinente: ¿qué hacemos en Irak?