LA VELETA
Tener o no tener programa
SE HAN ido dando a conocer los principales aspectos del borrador de programa que el PSOE presentará para las elecciones generales de marzo, que será ratificado por la Conferencia del partido dentro de un par de semanas. Es un programa muy elaborado, sistemático y detallado, que da respuesta a todos los problemas de la sociedad española, especialmente a los de índole socioeconómica. No sé si después los del PP y afines político-mediáticos seguirán con su cantinela de que el PSOE no tiene programa, porque en las cantinelas y monotemas de los simpáticos muchachos de Aznar y Rajoy influye siempre muy poquito la realidad de las cosas y mucho más los voluntarismos e invenciones electoralistas. Lo que sí sé, porque lo estamos viendo, es que los del PP proclamarán que todas y cada una de las propuestas socialistas son disparatadas, inviables o absurdas, incluso las que coincidan milimétricamente con las que ellos mismos hacen o hicieron en su momento. Esto último, aunque sea muy poco razonable, al menos no carecerá de una cierta coherencia. El PSOE tiene programa, nos guste mucho, poco o nada. Quien no tiene programa todavía es precisamente el PP, pero no importa, porque nos lo sabemos de memoria, de puro previsible y repetitivo que siempre demuestra ser. Y en cuanto a liderazgo, claro que a Rodríguez Zapatero le plantean problemas de vez en cuando sus barones, pero cuenta con el apoyo de los mismos y de la práctica totalidad de los cuadros y de la militancia. Seguramente por el hecho de haber sido elegido democráticamente dentro del partido y por tener un talante por el que se hace querer por la gente. Fuera de eso, incluso por algunas virtudes o cualidades políticas que pueda ostentar. Lo cual no es óbice para que se inventen y difundan chascarrillos y patrañas, cosa facilísima cuando quienes lo hacen dominan los resortes políticos y mediáticos de este bendito país. Pero a lo que iba: desde ahora decir que el PSOE no tiene programa será una falsedad mayor que cuando se decía en los meses anteriores. Otra cosa son las críticas, libres y lógicas.