LA VELETA
Las secuelas del caso Carod
¿TIENDE a remitir el Caso Carod-CNI? Es posible, pero no resultará fácil adivinarlo hasta que los partidos determinen si el asunto les favorece o es contraindicado ante la opinión pública. El PP lo lanzó, con toda probabilidad, porque pensó que resultaría letal para el adversario nacionalista y socialista. Luego, viendo las reacciones, probablemente no las tenga todas consigo: los socialistas han reaccionado amenazando con seguir alejándose del consenso antiterrorista, toda vez que fue ignorado al divulgar la información de Carod con ETA. Y los nacionalistas se han convertido, de nuevo, en víctimas propiciatorias del nacionalismo españolista más radical y exacerbado. ¿Se piensa en todo eso cuando se lanza un 'mortero' como el que, el lunes pasado, proporcionaba un seudónimo desde ABC? Por si fuera poco, hay más desperfectos en el casco deL Estado: Maragall proclama que prefiere la ingenuidad de Carod a la pasividad del PP ante ETA, y da toda clase de facilidades a Carod para que recupere su condición de conseller en cap cuando le plazca. A su vez, Carod entiende que ya se ha hecho insalvable la distancia espiritual entre Cataluña y España. Por lo menos, entre su Cataluña y la España de Aznar y de Piqué. Si en la estrategia del PP se pretendía -se pretende desde antes de que naciera- la destrucción definitiva del tripartito catalán, se estará comprobando que ese gobierno de la izquierda catalana ha podido quedar más reforzado y hasta vacunado contra otros futuros embates. Parece evidente que en nada de eso se pensó al lanzar el obús envenenado que era la noticia del encuentro de Carod con Antza y Ternera en algún lugar de Francia, tal vez Perpignán, en los días previos a los Santos Reyes... Y a todo esto, los dirigentes del PP han estado variables en su dedicación. Cuentan que Rajoy se enteró del asunto por los periódicos, como en el caso de los abusos sexuales del alcalde de Toques. Se incorporó ya tarde al caso, eso sí, destinado a arrojarse sobre la yugular del adversario, como hizo cuando le encargaron del 'Prestige'. «¿Quién y dónde, que los devoro vivos?», viene a ser su reacción, generalmente tardía, de la escuela gallega de Manuel Fraga.