EL BALCÓN DEL PUEBLO

En la muerte de Marcos Oteruelo

Publicado por
JUAN F. PÉREZ CHENCHO
León

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GANABA el Ademar al Barça cuando se me daba la noticia: ha muerto el ex-director del periódico, Alfredo Marcos Oteruelo, el cabreirés de las cuatro «pes»: periodista, profesor, político y de Pozos. La otra «pe» biográfica era ideológica: de AP primero y del PP después. Catedrático de Instituto en el que enseñó filosofía, combatiente en las filas de la derecha, miembro activo del Opus, ejerció también durante dos legislaturas como procurador regional. Fue director de Diario de León cuando salía a la calle después del almuerzo. Entonces los medios eran mínimos. Marcos Oteruelo dirigía un periódico con nómina raquítica de profesionales y un ejército de voluntarios de la pluma. No pocas veces ese milagroso equilibrio le valió entrar en la «cárcel de papel» de La Codorniz. Alfredo Marcos Oteruelo ya estaba en el más allá y no pudo ver el partido Barça-Ademar. Su corazón no lo tendría repartido, aunque un hijo suyo fuera extraordinario extremo en los dos clubes. Habría aplaudido el éxito leonés: 26-32, resultado final. Me dicen que hasta sus últimos días seguía la evolución orgánica del PP nacional, regional y leonés. La política produce más calambres que la muerte. Quizá supo de la dimisión de Ángel Escuredo como secretario provincial, pero no verá el relevo a favor de Eduardo Fernández, al que el comité ejecutivo provincial dará mañana el visto bueno en presencia del consejero de Presidencia y secretario regional, Alfonso Fernández Mañueco. Eduardo Fernández, hasta hace unos días delegado territorial de la Junta, dejó su responsabilidad para aspirar a una plaza en el Senado. Últimamente es el gran comodín del PP leonés. O el mejor bombero para apagar los incendios orgánicos. En su etapa de activista de la derecha, Marcos Oteruelo, junto a Eguiagaray, Morano, Cabañeros, Lobo, Suárez y un listado inacabado, conoció las peleas más cainitas, aunque siempre salió indemne de las mismas. La muerte de Alfredo Marcos Oteruelo es una mala noticia. Una buena noticia, que él también habría celebrado, es la que ayer festejaba en primera página este periódico: «A partir del mes de abril habrá vuelos internacionales desde el Aeropuerto de León». Lagun Air, la empresa aeronáutica que opera en León, pretende convertir a La Virgen del Camino en centro de referencia del noroeste. Hay que aplaudir su apuesta. Lagun Air está trabajando bien, codo con codo con el Ayuntamiento de la ciudad y con el Consorcio. A lo que quizá pondría enmiendas es al titubeo medioambiental que sombrea a la provincia. Hace unos días, desde estas páginas, se anunciaba que un 30% del teritorio leonés se incluiría en la Red Natura. Casi al día siguiente, el corregidor de La Bañeza alertaba que la mayor dificultad para el Circuito de Velocidad está en que los terrenos elegidos son zona especial de protección de aves, Zepa. Si esto va a ser así en el 30% de la provincia, habrá que ponerse en guardia. Quizá sea la coartada perfecta para frenar el desarrollo. Alfredo Marcos Oteruelo, hijo de Pozos (La Cabrera), habría antepuesto siempre las personas a las aves.

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