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CARMEN TOMÁS
León

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EL PACTO de Estabilidad Económica sigue centrando la polémica en el seno de la Unión Europea. Se podría decir que el ambiente ahora mismo es de absoluta crispación. Resulta increíble que la petición de España y de otros cuatro países en el sentido de que se cumplan las normas aprobadas por todos pueda ser motivo de división. En las últimas horas el presidente del Gobierno, José María Aznar, ha buscado el apoyo de Italia, Polonia, Portugal, Holanda y Estonia para crear un documento y enviarlo al primer ministro irlandés en el que se pide que el pacto se cumpla sin discriminaciones. Sin duda, una carga de profundidad contra Alemania y Francia que no sólo lo han incumplido reiteradamente, sino que hacen alarde de ello y exigen que se cambie a su conveniencia. Muchos interpretarán posiblemente que España vuelve a arremeter contra la estabilidad dentro de la Unión Europea y que de nuevo se enfrenta a nuestros más poderosos aliados. Pero, así como en otros asuntos, la guerra de Irak por ejemplo, puede haber discusión, el hecho de reclamar que las normas no se cambien a conveniencia, es absolutamente razonable, necesario y de justicia. No se puede olvidar además lo que estos países dijeron en su momento, ridiculizando incluso, a países más modestos como España. Francia, Alemania y Reino Unido quieren cambiar las reglas y no parece importarles torpedear ni dar pésimo ejemplo a los que se van a incorporar. De hecho, se están inventando todo un rosario de medidas para impulsar el crecimiento, cuando por activa y por pasiva y desde todos los frentes, la Comisión Europea por supuesto, ha quedado claro que la estabilidad presupuestaria es una condición ineludible para garantizar el crecimiento económico sostenido. Hay quien piensa que Londres, París y Berlín andarán con pies de plomo para no dar la impresión de tender una trampa a la UE. Pero, la soberbia de los tres grandes hace pensar más bien en que acentuarán las diferencias, porque han decidido que tienen que estar juntos y que el resto de Europa les necesita.

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