LA VELETA
Cambio drástico
ALGUNOS personajes próximos a Rajoy y que parecen disponer de buena información sobre las intenciones del candidato, han empezado a sugerir y relatar que las intenciones del candidato, en el probable caso de que acceda a la presidencia, pasan por dar un giro muy considerable a algunas de las políticas que ha llevado a cabo Aznar en los pasados ocho años. No habrá cambios en la política antiterrorista, ni en la política económica. Pero la relación futura con los nacionalistas, el trato con los poderes territoriales, las relaciones exteriores, es del todo seguro que registrarán cambios sustanciales. Al igual que serán apreciables los cambios en la propia actitud del inquilino de la Moncloa en sus relaciones con los medios informativos o con los presidentes de las distintas autonomías, sean del PP o del PSOE, dos aspectos que Aznar desdeñó significativa y sistemáticamente. Rajoy dialogará con Ibarretxe y Maragall... De entrada, y como prólogo a esos cambios venideros, el propio Rajoy ya ha anunciado su deseo de que los nacionalistas catalanes de CiU entren a formar parte de su gobierno, incluso en el caso de que el PP llegara a obtener mayoría absoluta en las elecciones. Ese gesto y esa actitud, de antemano, ayudarán a cambiar la opinión que, sobre todo en su segunda legislatura, ha merecido y cosechado el presidente Aznar, con su actitud prepotente y resistente al diálogo. En la intención de Rajoy rectificar, asimismo, la política exterior, que regresará, primordialmente, a los cauces europeos y a la buena vecindad con Francia y Alemania en el seno de la Unión, y después del error Irak-Bush de su predecesor. Eso sí, los cambios más trascendentes y significativos procurará hacerlos con la habilidad y mano izquierda que caracteriza al personaje Rajoy, para intentar mantener la imagen de continuidad con quien fue su presidente en el Gobierno durante ocho años. Los cambios afectarán atambién a su relación con los enemigos políticos. Incluso ha bajado el tono en la descalificación sistemática y reiterada que, en las primeras semanas hacía de su adversario. Únicamente mantiene la negativa radical a desarrollar un cara a cara televisivo con él, convencido de que nada tiene que ganar y podría perder puntos muy cruciales...