Publicado por
CAMINO GALLEGO
León

Creado:

Actualizado:

En:

YA ESTAMOS en campaña. Y bien que lo notamos, al menos en las paredes de los edificios. Vecinos de otras ciudades se sorprenden de la suciedad de nuestras fachadas, llenas de cartelones, de lo más variopinto en cualquier fecha y ahora más monográficos por el tema electoral. Lo que clama al cielo es el aspecto que presenta Pallarés. Un edificio singular, que sigue arruinándose él mismo después de haber arruinado a la Diputación con sus reformas. No sirve para nada. Bueno, esta afirmación no es correcta porque sirve como gran panel, como enorme escaparate donde colocar todo tipo de carteles. Su fachada principal está empapelada y la posterior, llena de pintadas. Los visitantes se preguntan y nos preguntan qué es aquello y no sabemos qué contestarles, como no sea que es un monumento a la desidia y al abandono. Me comentan que en otras ciudades cercanas no ocurre lo mismo, que esta manía que hay en León por ensuciarlo todo -y, además, impunemente- no se da, afortunadamente, en otras capitales, que en este sentido somos tercermundistas. Aquí, ni cuando existían esos chirimbolos redondos para pegar carteles -la mayoría, desaparecidos. Por supuesto, el que había delante de Pallarés no está- se respetaba ese espacio. Siempre se han pegado en cualquier sitio. Incluso parece que ha desaparecido de las fachadas el consabido «Prohibido fijar carteles, responsable la empresa anunciadora». Los anunciantes no se preocupan de dónde pegan su nombre y los colocadores de carteles van a lo fácil y así encartelan contenedores, papeleras, buzones, farolas, tapias, fachadas ... Las calles no pueden ser vertederos de propaganda y en eso las convertimos, especialmente León. Las elecciones no deben ser una disculpa. Después del 14-M tardará mucho tiempo en borrarse las huellas. Habrá trozos de carteles en las paredes, como los de los circos, que duran hasta que viene otra carpa...

Cargando contenidos...