AL DÍA
Democracia, unidad...
CADA VEZ que este país se ha sentido sobrecogido por un zarpazo del terrorismo, el sentido común sugiere inmediatamente la terapia política adecuada: la unidad de todos los demócratas. Pero siempre es efímera: a la primera oportunidad, cuando se han enfriado los ardores de la consternación, la unidad salta por los aires y, sin el menor pudor, lo público regresa la confrontación y, con frecuencia, la contrariedad se usa nuevamente como arma arrojadiza contra el adversario.