Ponferrada

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MARCO Trematore se hizo famoso cuando en 1997 y en mitad del incendio que devoró la capilla Guarini de la catedral de Turín, ayudó a salvar la reliquia de la Sábana Santa de las llamas. El bombero turinés fue condecorado por el Papa Juan Pablo II y su nombre aparece hoy destacado en la muestra que sobre el famoso sudario de lino se puede ver en el Museo de las Cofradías de Ponferrada. La exposición no resuelve el enigma que rodea la autenticidad de la reliquia, puesta en duda por algunos expertos cuando en los años ochenta, la prueba del carbono 14 determinó claramente que la Sábana tenía en el mejor de los casos poco más de ochocientos años de antigüedad y no dos mil. Otros expertos, incluyendo el científico que ideó los análisis del carbono 14, denostaron los resultados y argumentaron que la prueba no servía para fechar con rigor la época de la reliquia de lino. Saber si la sábana cubrió alguna vez el cuerpo de Cristo después de que lo bajaran de la Cruz vuelve a ser, hoy por hoy, una cuestión de fe, más que de ciencia, pero quienes sientan curiosidad por llegar a sus propias conclusiones pueden visitar la exposición que permanecerá en Ponferrada los próximos 15 días, pararse a leer con detalle cada uno de los paneles informativos y observar la reproducción a tamaño natural que ocupa estos días un lugar central en la antigua iglesia de San Antonio. La semana que terminó ayer también nos dejó en el Bierzo otras cuestiones de fe, aunque nada tengan que ver con la religión, quizá sí con la ciencia. Me refiero al conato de incendio que provocaron las sorprendentes declaraciones del rector de la Universidad de León, Ángel Penas, asegurando que estamos en un mal momento para hablar de nuevas titulaciones para el campus de Ponferrada por la indefinición del sistema universitario europeo y de las carreras que se impartirán en España. Sorprendentes porque Penas ponía en duda la llegada de nuevas carreras cambiando su discurso de los últimos meses. Y es que el desarrollo del campus del Bierzo siempre ha sido un tema sensible por estas tierras, casi me atrevería a escribir que sagrado, un nexo de unión entre políticos de diferentes partidos, un asunto de consenso que hace una década movilizó a los bercianos en una campaña sin precedentes para pedir su implantación. Hoy se empieza a convertir en un arma arrojadiza. Discutir sobre el campus no le hace ningún favor, ha dicho el alcalde de Ponferrada, expresando su fe en la llegada de nuevas carreras, después de la réplica alarmada del Consejo del Bierzo a las palabras del rector. Y estoy de acuerdo. Pero no ha sido Saavedra quien ha metido al campus en el debate político. Quien decidió reinaugurarlo después de ocho años y en medio de la pasada campaña electoral -la placa conmemorativa causa sonrojo- cometió una doble torpeza. Porque abrió la veda, y porque nadie puede creer en la pureza de un acto que se celebraba por segunda vez y cuando el campus no tiene nada de novedad para los bercianos.

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