EN BLANCO
Por Alá y por acá
TERMINÓ la Semana Santa leonesa con nota alta en cuanto a bullicio callejero y presencia forastera llegada de allende nuestras fronteras, y eso a pesar de un frío tardío e inoportuno que hizo tiritar hasta a los termómetros. A modo de detalle novedoso en el universo semanasantero, consolidado como un fenómeno religioso, cultural y social cuyas cotas turísticas han de ir necesariamente a más, un grupo de catorce reclusos debutaron como braceros, el Martes Santo, en una bonita experiencia redentora llevada a cabo por la cofradía ferroviaria del Santo Cristo del Perdón. Otro ilustre huésped que, al parecer, ya se encuentra en la cárcel de Mansilla, , es un tal Abu Dhadha, cuya reputación de tarugo proviene de ser el cerebro en la trama española de Al Qaida, organización responsable de la locura suicida colectiva llevada a cabo en Nueva York el 11-S y en Madrid el 11-M. Un quijote alucinado que, en compañía de otras mentes tan turulatas como la suya, ha tratado a los españoles como simple material de derribo, pues según su mentalidad del pleistoceno los no musulmanes tenemos un pie en la tierra y otro en el infierno, así que somos justos merecedores de la cruzada global emprendida contra nuestro decadente estilo de vida. Por lo tanto, refocilándose en el lodo de la bajeza y empuñando la lanza de la maldad, Abu Dhadha y la partida de la porra que le acompaña a modo de compinches, se han saltado todas las fronteras religiosas para repartir a diestro y siniestro la medicina regeneradora del dolor. Supongo que, en el trato del día a día, con el roce cómplice de la cotidianidad, semejante bestia quedará en simple animalico. Pero sea como fuere, si él mató por Alá, ahora lo tenemos por acá. Que Dios, Mahoma o quien sea, nos coja confesados.