EL BALCÓN DEL PUEBLO
Luz sobre el horror del 11-M
LOS REFLECTORES de la comisión de investigación sobre los dramáticos atentados del 11-M han comenzado a poner luz en las zonas tenebrosas y de sombras. Y con las primeras luces, el PP quiere cerrar ya de forma escandalosa los trabajos. El PP se vio en la obligación de asentir para que se creara la comisión. Las elecciones al Parlamento Europeo estaban a la vuelta de la esquina y no podían presentarse en la campaña electoral negándose a la creación de la msima. Hasta José María Aznar anunció su disposición a declarar. Han bastado tres días de funcionamiento para que Eduardo Zaplana diga: «Así no podemos seguir». Al ex-portavoz del Gobierno que anunció en su toma de posesión: «A partir de hoy no habrá una sola mentira», ya le han descubierto un gran listado. En apenas tres días de trabajo de la comisión de investigación han pasado por ella la plana mayor de los dirigentes policiales que intervinieron y están quedando claras muchas cosas. La primera: que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no tenían medios suficientes para prevenir atentados del terrorismo islámico, pese a que ya se había producido otro contra España en Casablanca. Cuando el ministro del Interior, José Antonio Alonso, se refirió a la falta de previsión política, lo populares se lanzaron a su yugular. Le llamaron miserable e incompetente. En ese mismo instante muchos sospechamos que el ministro leonés había puesto el dedo en la llaga. También ha quedado claro que la escasez de medios humanos especializados -por ejemplo: intérpretes de árabe- ha puesto en evidencia que para el anterior Gobierno nunca fue una prioridad prevenir este terrorismo. Segunda cuestión: Tanto la policía como la guardia civil, desde el mismo 11-M, se pusieron a trabajar, y muy bien, sobre la pista del terrorismo islámico. En ningún momento contemplaron como prioritaria la pista etarra. El día después, por supuesto, estaba completamente descartada. Lo transmitieron al Gobierno, pero éste a través de Acebes, Zaplana e incluso Aznar, nos decían a los españoles que era obra de Eta. No lo hacían por error. Deliberadamente pretendían engañar a los ciudadanos a pocas horas de unas elecciones generales. Y tercera cuestión: Tendrá que haber una profunda reorganización de los servicios policiales para hacer frente a los problemas y retos que se presentan. La comisión de investigación, en su corta andadura, está resultando muy útil. Muchos colegas suponían que equivalía a la suplantación de un tribunal de justicia. Yo he mantenido que cumple una función educativa. Queremos saber la verdad y cómo funcionan los servicios que pagamos con nuestros impuestos. Por eso resulta escandaloso que empiecen las maniobras para cerrarla cuanto antes. Es evidente que la comisión no está beneficiando al PP. Mejor dicho: a los «aznaroides» Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, que están agarrados a las faldas de Mariano Rajoy como lapas. Para ellos puede ser la puntilla a su carrera política. Por eso quieren liquidarla. Y a la estrategia de liquidación se han sumado con ardor los dos miembros populares en la misma: Del Burgo y Pujalte. Aunque el PP se ausente, la comisión de investigación debe seguir.