LA VELETA
Fuera dogmáticos
EN EL EXAMEN de las grandes facetas del cambio, quiero mencionar de manera muy especial la desaparición de los dogmas impuestos por los Gobiernos de José María Aznar a lo largo de su peculiar singladura. Y su sustitución por el restablecimiento de los conceptos democráticos de la laicidad, los derechos de los ciudadanos, el sometimiento de las ideas y los proyectos al veredicto del pueblo o la proclamación de la libertad de expresión como uno de los principios fundamentales de la democracia. Observen que se nos trataba de imponer una concepción de la educación que derivaba de creencias religiosas concretas o de intereses políticos y económicos del mundo en que se asienta y al que sirve el partido de la derecha. Aquí sí que es preciso expresarse en términos de relativismo intelectual. Porque lo que viene a sustituir a lo anterior no digo yo que se la panacea del progresismo o el colmo de la acomodación a los intereses supremos de la ciudadanía. Pero en términos relativos y comparativos no me cabe la menor duda de que salimos ganando infinitamente. La legislación educativa cambia sustancialmente de rumbo, tal como el programa del Partido Socialista prometía y apenas encuentra más oposición que la de la derecha política y la eclesiástica. La mayoría del resto de las fuerzas políticas apoya al Gobierno, como en tantas otras facetas de los nuevos proyectos políticos. La liberalización de la vida familiar y sexual puesta en marcha tampoco encuentra más oposiciones que las reseñadas. Casi lo mismo cabe decir del proyecto de ley contra la violencia de género y de algunas iniciativas relacionadas con las técnicas reproductivas con fines terapéuticos. Lo anterior sólo es a título enunciativo y para evidenciar el novísimo clima formado en todo ese mundo que tiene que ver con las creencias y con las concepciones globales del mundo y de la vida. Es, evidentemente, un nuevo clima de libertad y de progreso que debería ser enseguida asumido también por la derecha política de este país, si no quiere quedarse también en eso fuera de la realidad y de las aspiraciones de la inmensa mayoría de los ciudadanos, muy necesitados del giro que se está produciendo en nuestra sociedad.