AQUÍ Y AHORA
¿Quién dijo que se iba?
AZNAR no se marcha, Aznar se queda en la política, después de un largo año de estar machaconamente repitiendo que cuando uno se va, se va de verdad, y que este era su caso, una vez terminado su mandato en el Gobierno y después de haber cedido a Rajoy sus funciones de presidente del partido. El pretexto puede ser que las cosas no han sucedido como él había previsto, es decir, que Rajoy no ganó las elecciones y así las cosas en el PP podrían complicarse. Todos los pretextos son buenos cuando uno quiere aprovecharlos. Y a ver quién le dice que no. Y ya se lo aviso a Mariano Rajoy, si es que esta vez quiere hacerme caso. Dentro de tres años que cuente con el hecho de que Aznar se proclamará candidato a las elecciones generales de 2008, pues además no faltarán aznaristas que dirán que su candidatura será lo único que garantice el regreso del PP al poder con José María Aznar como presidente del Gobierno, claro. Sólo hay que ver la alegría con la que los más aznaristas han recibido la noticia de la presidencia de honor. Aznar no se había marchado y eso debilitaba la figura de Rajoy como líder del partido. Ahora no es que no se haya marchado, es que se queda. A partir de este mismo instante, el grave riesgo de Rajoy es quedar de segundón y además con un estatus más bien indefinido ante la poderosa presencia del otro. Este partido no va a levantar cabeza, o va a levantarla demasiado. El fantasma de la bicefalia, de momento, es la primera consecuencia, con lo fatal que es eso. Bien mirado, ¿quién pensaba que Aznar le iba a dejar a nadie el campo libre?