EL RINCÓN
Todas las armas
EN ÉPOCAS electorales se guardan o se empeñan las espadas de más decidido acero y las dagas florentinas: lo que se necesita son cuchillos cachicuernos. Todo político que se precie tiene una panoplia invisible donde las más viles armas esperan su momento. En la carrera hacia la Casa Blanca hay un cegador destello de navajas. El candidato demócrata, Kerry, que sólo atrae en la medida que Bush repele, va perdiendo el combate por puntos. Ha tenido la mala suerte de quedarse transitoriamente sin la ayuda de Clinton. El gourmet de la comida basura, está internado en el Hospital Presbiteriano de la Universidad de Columbia, donde le han desatrancado las coronarias. El apoyo de Clinton es decisivo, ya que Bill sigue teniendo muchos partidarios y hay gente que le adora, sin necesidad de tener que ponerse de rodillas, como la becaria aquella. Al no contar, de momento, con el ex presidente, Kerry ha endurecido su campaña, usando todas las armas posibles, desde los 1.000 soldados estadounidenses muertos en Irak, hasta la ficticia hoja de servicios de George Bush en Vietnam. Una hoja del tamaño de un papel de fumar, donde caben todos sus méritos, escritos a doble espacio. Pero eso no es todo: ha aparecido oportunamente un libro donde se detallan antiguos hábitos del actual presidente. Su autora asegura que esnifó cocaína de forma regular durante dos décadas y que además era un castaña importante, que las cogía mortales «para superar su timidez». Al parecer, Bush jamás ha negado esas cosas y cuando se habla de su pasado se limita a decir que cometió errores, hace años. Más grave es que los siga cometiendo. Cada vez que habla dice alguna tontería memorable. Es como aquel personaje de un dibujo de Mingote que empezaba sus discursos diciendo que no era orador y luego empleaba tres cuartos de hora en demostrarlo. Si en vez de en Misuri o en Cincinnati, hubiera hablado en otro tiempo en Atenas o en Roma, lo linchan. Sus meteduras de pata lingüísticas son deslices freudianos para sus compañeros de partido. Sus rivales dicen que no, que lo que le pasa es que es tonto.