TRIBUNA
Un premio merecido para un Camino herido
ESTA fue una muy buena noticia: «El Premio Príncipe de Asturias de la Concordia para el Camino de Santiago». Este galardón merecido y acertado en pleno Año Santo, llega en un momento en que su estado es de pronóstico reservado ante las heridas que ha recibido y sigue recibiendo. El camino de Santiago desde el siglo IX, época en que se descubrió el sepulcro del Apóstol Santiago se ha ofrecido a peregrinos europeos primero y de todo el mundo en la actualidad, para vivir experiencias personales derivadas de las distintas motivaciones: Por promesa, espirituales, religiosas, aventura, cultural... y todas ellas han hecho que en este Camino se produzca un encuentro cordial entre los peregrinos que se dirigen a la tumba del apóstol Santiago. Es importante decir que este reconocimiento es para el Camino de Santiago: El Camino Francés, El Camino de la Ruta de la Plata, El Camino Primitivo o Camino del Norte, El Camino Aragonés, El Camino de la Costa, El Camino Inglés, El Camino Portugués... y todos los caminos de España y Europa que se dirigen a Santiago de Compostela. Después de unos días de difusión de la noticia por todos los medios de comunicación corresponde mirar de nuevo al Camino y prestar atención para seguir su estado de salud y conservarlo lo mejor posible. A este Itinerario Cultural Europeo y Patrimonio de la Humanidad se le ha agredido y se le agrede en la actualidad asfaltando tramos del mismo o permitiendo destrozar calzadas romanas por las que discurre, desviándolo hacia intereses económicos o de señalización interesada, olvidando los puntos peligrosos como arcenes o cruces en las calzadas, no construyendo nuevos albergues u hospitales de peregrinos, como se denominaban antaño, en locales que no los tienen o ampliando algunos por su pequeña capacidad y peligro que presentan ante el hacinamiento que se produce y el riesgo en los tiempos actuales... Estas son algunas de las heridas superficiales, porque llegado a este punto aparece el factor humano, nuestra sociedad cómoda, consumista y egoísta que se aleja de este premio de la Concordia y que camina en paralelo como no queriendo confluir con el espíritu del Camino. Y es aquí donde las heridas son más profundas y agravan su estado aunque esperemos que el diagnóstico reservado evolucione hacia una mejoría. El parte médico del Camino de Santiago es el siguiente: Un camino de turismo barato en alza, un deporte de moda, un lugar para el senderismo, un espacio para pasar las vacaciones jóvenes y adultos, una carrera por llegar, la comercialización del mismo por empresas que ofrecen de todo menos peregrinar, discusiones por una cama en los albergues al aparecer los coches de apoyo, el asalto al peregrino para llevarle a dormir a casas particulares donde, de una forma «hospitalaria», se les cobra abusivamente, incluso durmiendo en un pajar; los pocos párrocos que atienden a los peregrinos sean creyentes o no... Ante esta situación voluntarios, peregrinos, hospitaleros municipales, hospitaleros voluntarios y Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago llaman la atención para cuidar este Camino de Fraternidad; ahora que llega el momento de recoger el premio. La radio, la televisión y los periódicos ya hablan de los distintos estamentos que están tomando posiciones para subir al estrado: Alguna autonomía, la Iglesia, el Estado, la Ciudad de Santiago, los eruditos del Camino... Como casi siempre la Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago no está en esa parrilla, y es digno de alabanza, pese a luchar cada día en la salvaguarda del espíritu del Camino con sus charlas a peregrinos, información real y consejos para una realización adecuada del itinerario, el repaso de la señalización, la flecha amarilla, la construcción de nuevos albergues, el trabajo de más de 500 hospitaleros voluntarios este Año Santo, la participación de algunos sacerdotes y monasterios que con su ejemplo hacen más espiritual este Camino de la Humanidad... No será la Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago la encargada de recoger el premio y por ello me permito humildemente dar un consejo al presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, -presidente también del jurado que otorga el premio-, que el día de la entrega busque a uno de los muchos peregrinos que estarán pisando el Camino de Santiago en el Camino Primitivo, Camino del Norte o Camino de la costa y ese humilde hombre o mujer con mochila, bordón, vieira y vivencias es el mejor representante para recoger un galardón que a la vez sea medicina para curar las muchas heridas que tiene. Peregrinos y Camino, Camino y peregrinos han sido y son siempre amigos, por esto el premio Príncipe de Asturias a la Concordia debe servir para prestar una mayor atención al Camino de Santiago por parte de las instituciones del Estado, las autonomías, los ayuntamientos, la Iglesia y la Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago en dos aspectos fundamentales: La protección del espacio físico y el cuidado del Camino como portador de valores humanos.