Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCANTARA
León

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CUALQUIER rival de Bush lleva mucho ganado mientras él siga perdiendo la guerra de Irak: aunque no se sepa quién es, se sabe que no es Bush. Hasta hace poco ignorábamos casi todo acerca de John F. Kerry, salvo que iba muy rezagado en las encuestas sobre intención de voto. Bruscamente han cambiado las cosas a raíz del primer debate presidencial, ganado claramente por puntos por el candidato demócrata, que se centró en cuestiones tan básicas como el empleo, la sanidad y la economía, mientras George Bush resoplaba y cada resoplido le suponía la pérdida de unos cuantos miles de votantes. El «show» político fue seguido por unos 62 millones de televidentes y el candidato tuvo al borde del K.O. al actual presidente. Ya sabemos que en estas confrontaciones las ideologías son reemplazadas por el acierto en la elección de las corbatas. Se trata de sonreír a tiempo, de simular una mayor convicción y de transmitir una cantidad de seguridad inversamente proporcional a la que se tiene. La importancia de las apariencias es fundamental en estos duelos dialécticos y si se enfrentaran Gary Cooper, por ejemplo, con Soren Kierkegard, que era jorobado, la inmensa mayoría sería seducida por el primero, sin advertir que era el otro el que de verdad pensaba. Ya sé que no es el caso, ya que lo que se dice pensar no es un ejercicio habitual de ninguno de los dos. Ambos se dedican a tareas mejor remuneradas. El resultado del combate depende ahora del innumerable árbitro que llamamos pueblo. La última encuesta de Gallup ha añadido emoción a la carrera por la Presidencia al dar a conocer que en estos momentos existe un empate técnico, o sea, combate nulo. Tienen que esforzarse mucho en los próximos asaltos a la Casa Blanca. Bush ha prometido una importante bajada de impuestos y Kerry ofrece investigar con células madre. La elección del que será el hombre más poderoso del mundo depende ahora de los indecisos y de los negros. El primer grupo está consumido por la duda y el segundo seguirá consumiéndose, gane quien gane.

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