CANTO RODADO
Hospital
EL NUEVO, pero viejo, Hospital de León es un vigía privilegiado del valle que forman el río Bernesga y el Torío abrazando a la ciudad de León. Desde sus alturas se pueden ver ya las primeras nieves en el norte y cómo el otoño se enseñorea de los árboles de ambas riberas, o constatar la nueva fisonomía de los aledaños de Vegazana e incluso otear la mancha de tierra apisonada sobre el Jano de Armunia que un día será, dicen, un parque tecnológico. El hospital -dos edificios pegados y vendados con 140 millones de euros- adquiere con la reforma aires de centro aséptico, pero también anónimo, por cuyas puertas entran cada año 108.000 personas a urgencias y otras 30.000 ingresan en sus camas. Varios cientos todavía tienen que desplazarse a otros centros y no sólo por la inexistencia de especialidades como cirugía cardíaca, sino también por falta de camas en las que ya existen. El hospital da trabajo a más de 2.800 personas. Es una de las principales empresas de la provincia y es una empresa pública, aunque poco se han preocupado sus gestores de mostrar a la ciudadanía el proyecto de reforma que aún se prolongará durante cuatro años más. Es curioso que los directivos agradezcan la paciencia de los trabajadores y de los enfermos por las molestias causadas por las obras -exageradas y despiadadas en algunas plantas como la que ocupó hasta hace pocos días oncología- pero tal vez la mejor forma de reparar el error sea teniéndolos en cuenta, a unos y a otros, en la ejecución de la segunda fase.