Publicado por
FERNANDO ONEGA
León

Creado:

Actualizado:

DÍA 28 de octubre. Palacio del Senado. Probable presencia del Rey. Probable ausencia del Lehendakari, que no se quiere mezclar con los mortales. La expectación, bastante garantizada. Así se presenta la Con ferencia de Presidentes autonómicos, que Rodríguez Zapatero acaba de convocar. Ante la iniciativa, que es importante, conviene hacer alguna memoria histórica: el «padre» de la idea, como anotamos hace días, ha sido el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga. En 1.992, hace ya catorce años, la propuso en un discurso en el Senado. Desde entonces, el partido que Fraga fundó, el PP, gobernó durante dos legislaturas, una de ellas con mayoría absoluta, y no pudo o no quiso ponerla en marcha. Ha tenido que llegar un equipo socialista para acoger el proyecto. Naturalmente, sin citar al autor, que en política no existe esa generosidad. Hago este recuerdo porque es de justicia y porque el Partido Popular se muestra muy reticente ante la convocatoria. Cuando Jordi Sevilla presidió la reunión preparatoria, los representantes del PP no sólo no facilitaron ningún acuerdo, sino que pusieron en ridículo al ministro y a la cumbre, porque se celebró sin orden del día. Ahora, Mariano Rajoy se expresa como si tuviera miedo a regalarle a Zapatero un éxito político, y muestra todo, menos entusiasmo: ha pedido una reunión previa para saber «de qué va» y expresa su temor de que todo se quede en «una foto bonita». Da la impresión de reclamar una parte del mérito. Ante eso, hay que decirle al Partido Popular: tienen razón en sus avisos. Eso tiene que ser más que una foto, y el orden del día filtrado ayer no suscita entusiasmos. La ausencia de Ibarretxe, si finalmente se confirma, le restará trascendencia. Dará la imagen de una España autonómica incompleta. Pero por algo hay que empezar. Así que, pese a todo, por favor, no pongan palos en las ruedas. Si tienen recelos ahora, ¿por qué no han convocado esta Cumbre cuando estaban en el Gobierno? Esta Conferencia no es ninguna panacea. Probablemente hará aflorar conflictos que, sin ella, aparecen disimulados o camuflados en la hojarasca de la actualidad. Pero vale la pena intentarla. Hay problemas, como el déficit sanitario, que deben ser estudiados en ese marco. Hay reclamaciones presupuestarias y presuntos agravios en las inversiones públicas que encontrarán ahí un marco de transparencia. Hay un proceso de reformas estatutarias en marcha que será menos traumático si existe un ámbito de información y negociación. No sólo estamos ante una buena idea, sino que hay que preguntar cómo no se hizo antes. Si hasta la Unión Europea tiene su reunión periódica de jefes de estado y de gobierno, ¿cómo no intentarlo a nivel español?

Cargando contenidos...