EL BALCÓN DEL PUEBLO
Jefes de departamento
LA VICEPRESIDENTA primera del Ejecutivo autonómico, María Jesús Ruiz, asegura que con los nuevos puestos -creación de jefes de departamento- quiere reforzar la presencia política de la Junta en las nueve provincias de la comunidad. No acabo de comprenderlo. Los nuevos cargos se situarán jerárquicamente entre los delegados territoriales y los jefes de servicio. Importa poco, o mucho, si la decisión engorda la nómina oficial con 90 sueldos de sueño, jefe arriba o abajo, y todos los complementos: despachos, secretarias, chóferes, etc. Lo que parece cierto es que si se trata de reforzar la presencia política de la Junta, deberían concederse a las Delegaciones Territoriales capacidad decisoria que, como mínimo, tendría que ser como las que antaño estaban asignadas a los directores y delegados de los Ministerios y también en el primer Gobierno autonómico. Cuando José María Aznar suprimió la figura de los delegados territoriales, dijo que era para ahorrar puestos y gastos. Fue en 1987. La medida estaba envuelta en el mismo papel de celofán y propaganda que la anulación de las visas oro. Ni lo uno, ni lo otro, funcionó. Pronto se vio que lo que se ahorraba en las provincias se multiplicaba por veinte en los servicios centrales de la Junta. En lugar de ahorrar, aquellas decisiones sirvieron para centralizar todas las decisiones en Valladolid. El único delegado territorial por provincia quedaba para hacer de frontón y para tramitar peticiones a Valladolid. Si la Junta realmente quisiera dotar de contenido a los nuevos puestos en las delegaciones territoriales, tendría que empezar por traspasarles funciones y capacidad de decisión. Si eso no se va a producir, quedará en evidencia que no hacen falta nuevos puestos que mantener. Es una decisión política que saldrá adelante, tan sólo, por intereses de partido. Por lo visto, son más importantes que la propaganda de ahorro que nos vendió Aznar. La diferencia entre entonces y hoy es que, como los gatos, estamos escaldados y no nos creemos esta propaganda. Ni otras. El secretario general de los socialistas en Castilla y León, Ángel Villalba, calificó la designación como «fraude de ley». Recurrirán la decisión. Creo que será en vano. Que los abogados no hagan interrogatorios como éstos: «Y bien, doctor, ¿no es cierto que cuando una persona muere durante el sueño, no se entera hasta la mañana siguiente?». O éste otro: «¿De modo que la concepción del bebé fue el 8 de agosto?». Sí, replicó el interrogado. ¿Y qué estaba usted haciendo en ese momento?. Y por último: «Doctor, antes de realizar la autopsia ¿verificó si había pulso, la presión sanguínea y es posible que estuviera vivo?. La respuesta fue un escueto «no». Ante la insistencia del letrado -«¿cómo puede estar usted tan seguro?»- le contestó: «Porque su cerebro estaba sobre mi mesa, en un tarro. Es posible que hubiera estado vivo y ejerciendo de procurador en alguna parte». Los socialistas piden la comparecencia de la vicepresidenta María Jesús Ruiz en el Palacio de Fuensaldaña para que explique la creación de la figura de jefes de Departamento. Quizá le pregunten: ¿Cuántas veces ha cometido usted suicidio? La decisión está tomada. La avala la mayoría absoluta.