EL BALCÓN DEL PUEBLO
Boicot al aeropuerto
EL AEROPUERTO de León, de eso no tengo duda alguna, está siendo boicoteado por los directivos de Aena. Este Aeropuerto nació gracias al empeño, única y exclusivamente, de las autoridades leonesas, sin que Aena tuviera el más mínimo interés y sin que la Junta de Castilla y León apostara claramente por él. Sin embargo, ha tenido un éxito notabilísimo en cuanto a viajeros. En parte porque el consorcio de las instituciones leonesas lo respalda con dinero efectivo cubriendo déficits, y en parte porque apareció una compañía leonesa, algo impensable, dispuesta a poner más vuelos que ninguna otra existente. Parece que eso no le ha gustado a Aena y, mucho menos, a los aeropuertos de Valladolid y de Asturias, que han visto cómo perdían unos clientes de vuelos regulares y que temen que les pueda surgir un importante competidor para vuelos charter y, sobre todo, para el tráfico aéreo de mercancías. Hace un mes estuvo en León el presidente de Aena. Acudió para acallar las primeras críticas. Como un rey mago sin nada en la mochila prometió que inmediatamente se solucionarían los problemas más urgentes del Aeropuerto de León y de la operadora Lagun Air, como son: ampliación del horario operativo, repostaje de combustibles para los aviones, la oficina comercial y los hangares. Ha pasado un mes y todavía no se ha resuelto nada de eso, pese a ser cuestiones administrativas de puro trámite. Quizá por eso el presidente de Aena dijo que se harían de un plumazo. Es evidente que están boicoteando el desarrollo del Aeropuerto de León. El principal responsable es su director, como señalan todas las partes implicadas. El presidente de la Cámara de Comercio, Manuel Lamelas Viloria, aprovechando la firma de un convenio con Lagun Air, declaró: «No podemos dejar que una compañía como ésta se pierda. Os pido a los periodistas que investiguéis quién está detrás de todo esto. Hay que desenmascarar quién tiene la culpa». Le refresco la memoria, señor presidente: Desde este balcón ya se pidió, hace más de mes y medio, el cese del director del Aeropuerto. También la Cámara debió hacerlo. Entre otras razones, porque sus asociados son los máximos clientes de las operadoras aéreas, en este caso de Lagun Air, con la que ha firmado un convenio de cooperación. El asunto se ha vuelto insostenible. Los parlamentarios leoneses, especialmente los socialistas, deben tomar ya cartas en el tema de manera inexcusable. Deben justificar su sueldo. Estamos hablando de unas autorizaciones administrativas sin coste alguno y de unas obras que son el chocolate del loro en los presupuestos de Aena. Es urgente el desbloqueo de todo ello en el plazo más breve posible. Un plazo que no puede alargarse más allá del mes de enero, salvo que se sea cómplice de la política de boicot al Aeropuerto de León en beneficio de los aeropuertos más próximos. Ahora bien, empezar a rectificar ese boicot exige la destitución del director del Aeropuerto, heredado del Gobierno anterior, y nombrar a otro que trabaje sin desmayo hasta consolidarlo. León merece viajar por encima de las nubes, no a ras de suelo o por las alcantarillas.