AL TRASLUZ
Esplendor y caída
EXTRAÑO personaje, irrumpido del universo shakesperiano de seres enloquecidos por el poder, o quizá más exactamente de la trilogía El padrino . El ex juez Estevill ha sido condenado a nueve años de cárcel. No sólo cayó en la tentación del soborno, sino que él mismo se convirtió en verdugo secreto de sus víctimas, a las que extorsionaba, sintiéndose dios de su perverso olimpo, donde la justicia era un chiste macabro. Los monstruos también han de ser compadecidos, a condición de que no olvidemos su condición de tales. Estevill contó para sus fechorías con el abogado Piqué Vidal. Nos gustaría creer que estos personajes sólo existen en esas ficciones que necesitan del exceso para mantener interesado al lector. Pero la cortina ha sido develada y descubrimos una realidad que necesitamos creer que empieza y termina en sí misma, es decir, que no es la punta del iceberg de un gran espejismo sobre nuestro sistema judicial. Este hombre que un día fue juez, ¿en qué momento torció su vida?, ¿en qué momento creyó la profecía que las brujas le hicieron sobre su reinado en la sombra? Cuando dictó una sentencia sabiéndola injusta, ¿esa noche sintió que por la cama reptaban los remordimientos o, por el contrario, tuvo el plácido sueño de los triunfadores en paz consigo mismos? No hay épica alguna en su historia de esplendor y caída, tan ramplona como siniestra. La suya es una aberración sin misterio, mera avaricia enfermiza: mejores coches, mayores casas, dinero por fajos... móviles viejos como las leyendas. Una historia triste, aunque me inspira más compasión quien delinque porque la vida no le ha ofrecido mejor camino. La justicia tuvo al enemigo en casa.