EL RINCÓN
El primer impulso
ACONSEJAN los sabios desconfiar del primer impulso, ya que siempre es generoso. Muchos hemos pensado qué haríamos en el caso de ser agraciados con el premio gordo de la lotería del Niño: al margen de un memorable festejo, habríamos mostrado nuestra abundancia de corazón con grandes donativos, no sólo a nuestros familiares más lejanos, esos que no vemos nunca y que no tienen una idea muy clara de cuándo deben morirse, sino a algunas instituciones. Cómo aún no disponemos del dinero, que habita la difusa comarca de nuestros sueños, la disponibilidad es inmensa. Después de socorrernos, que lo primero es lo primero, auxiliaríamos a mucha gente. Luego, vienen las rebajas. Los agraciados empiezan a hacer cuentas y advierten que el brusco dinero que ha llegado a sus manos da para mucho, pero no da para todo. Así que menos donativos y menos parientes. Un fenómeno paralelo ocurre con los Estados de los países de alto nivel de desarrollo. Se les ha partido el corazón con el desastre ocasionado por el maremoto y su primer impulso ha sido donar millones y más millones de dólares para paliar la espantosa catástrofe y en la cumbre de Yakarta han comprometido una ayuda de 4.000 millones. Veremos a ver qué pasa con la promesa. De momento, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, está pidiendo seriedad a los donantes para que no se repita el caso de Bam y tantos otros casos donde el dinero no llegó a los necesitados, sino a los que teniendo mucho, tenían necesidad de más. Ocurre con desdichada frecuencia en este tipo de conmovidas recaudaciones: se las suelen quedaR no los damnificados, sino quienes les gobiernan. Muchos tiranosaurios de los países bananeros han incrementado sus caudales con estos socorros de emergencia. Por eso Kofi Annan pide formalidad. Es una forma de decir que vale más un te doy que muchos te daré. De momento hace falta la mitad del dinero prometido. Aquí y ahora, no para luego, que luego vienen las rebajas. Claro que para rebaja la del etarra ese al que con condenaron a 3.165 años: se han quedado en 18.