Muchos leonesistas
Para hacer frente a la deslocalización empresarial y a la especulación financiera, a la crisis ecológica y a la carrera armamentista, a la desigualdad entre géneros y a la brecha creciente entre el Norte opulento y el Sur y el Este empobrecidos, necesitamos unir esfuerzos a escala europea. Pero la Europa que hace falta no es la que consagra este tratado constitucional que se somete a referéndum el próximo 20 de febrero. Por su forma de elaboración, no representa un proceso constituyente democrático. La mayoría de la ciudadanía carece de información adecuada y no se han dado garantías suficientes para un debate público y plural. De ratificarse, cualquier modificación sustancial del Tratado exigirá el acuerdo unánime de los 25 miembros de la Unión. Su revisión resultará casi imposible. Se consagran los pilares básicos del proyecto neoliberal. Se constitucionalizan la independencia del Banco Central Europeo, la obsesión por la ausencia del déficit y una serie de criterios de convergencia de claro signo monetarista. No se garantiza la defensa de los servicios públicos frente a las leyes del mercado ni una política ecologista coherente. Los objetivos sociales y ambientales quedan reducidos a simple retórica y la carta de derechos se inserta como un adorno. Los señores de la Constitución continúan siendo el Consejo (europeo y de ministros), la Comisión, el Tribunal de Justicia y el Banco Central. Las nuevas competencias del Parlamento son mínimas. También asegura defender la Europa de la paz, pero no renuncia a la guerra como instrumento de política exterior, mantiene los lazos con la Otan y prevé una Agencia Europea de Defensa dirigida a maximizar los beneficios en materia militar. Este texto no puede considerarse ningún «paso adelante». Y menos el «único camino posible». Por eso, hay que defender la necesidad de decir «no» a este Tratado constitucional, como primer paso para la construcción de una Europa alternativa. Social, democrática, ecológica, pacífica, laica, respetuosa con la igualdad de género y con la diversidad sexual, cultural y nacional. Eduardo Silva Bafaluy (PCE de León). Se dice que un pueblo tiene lo que se merece. ¿Pero el pueblo de Albares de la Ribera, se merece no tener agua? Pues parece ser que sí porque llevamos 20 años con un problemón del agua impropio del año 2005. [...]Lo que sí sabemos con certeza es que ya estamos cansados de sufrir las consecuencias de estas restricciones. Es vergonzoso que estemos consumiendo agua del río en nuestras viviendas, cuando por encima de los depósitos tenemos unas fuentes con un agua potable y digna, y unos sondeos para extraer el agua de los depósitos. Pero las bombas que tienen que extraer el agua no están en los pozos sino tiradas en la maleza. Avelino Fernández (Albares de la Ribera). Desde la Asociación de Laringectomizados de León (Alle), queremos agradecer a todos los que de una u otra manera nos han felicitado por la actuación de nuestro coro en la misa televisada del pasado día 16 en la iglesia del Mercado. Queremos que conste nuestro profundo agradecimiento a todos los leoneses, y ciudadanos de toda España, que nos han hecho llegar su felicitación y apoyo ante la imposibilidad de hacerlo personalmente. En primer lugar quiero preguntarle si en este tercer mandato ha vuelto a pasar factura a los que no le votaron. Es conocido su pasado falangista, es decir, aquí se hace lo que yo digo, sin importarle lo que piensen los demás. Eso del talante y del diálogo no va con usted. Ha conseguido empeorar los servicios municipales y encarecerlos, porque hace falta dinero para obras donde pueda poner la placa con su nombre; eso sí, con el dinero de todos. Lo que ha hecho con la guardería, residencia y el agua no tiene nombre; le imp ortan poco los obreros; eso sí, no le duele que el concejal Esteban Carro cobre más asistiendo dos horas al Ayuntamiento que un obrero trabajando ocho. Le recuerdo que vienen ustedes a servir al pueblo y no a servirse de él. Creo que no sabe lo que significan las letras S.O. que están en las siglas de su partido. Roberto López (Bembibre) Imelda (León; edición digital).