EL RINCÓN
Caso cerrado
SE CONFIRMA esa teoría pesimista que asegura que no hay buena acción que no sea recompensada con un castigo. Un piadoso fiscal, de esos que aman más a las leyes que a las personas -también hay quien prefiere los libros de botánica a la primavera- ha pedido que se reabra el caso de Ramón Sampedro, que fue archivado en 1999, según fuentes jurídicas. La petición se produce después de que Ramona Maneiro, la valerosa amiga del tetrapléjico gallego, confesara públicamente en un programa de televisión que le había ayudado a morir. El curioso delito de compadecerse de un ser humano que suplicaba abandonar el mundo y no podía hacerlo por sus propios medios, ha prescrito. Ramón Sampedro, a petición propia, se fue a ver a su casi homónimo San Pedro o a disfrutar de esa agradable inconsciencia que tuvimos todos antes de nacer. ¿Por qué remover más las cosas? La Asociación Derecho a Vivir Dignamente la apoyó en su batalla legal para que se reconociera el derecho a la eutanasia, que significa bien morir, y entregó hace siete años en un juzgado más de 13.000 firmas de personas que se autoinculpaban de la muerte de Sampedro. Una por una, todas decían que habían participado. Yo también, si hubiese vivido más cerca, me habría delatado a mí mismo. ¿Qué importa que haya gente de tan buen corazón que desee para alguien otros veinte años de inmovilidad y sufrimiento y te acuse de criminal? Un asesinato tan repartido exigiría una pena muy pequeña. La pena grande es que ahora se quiera investigar a las manos «auxiliadoras» que acudieron en socorro de quien no podía disponer de las suyas. La cooperación al suicidio está castigada con dos a cinco años de cárcel. Los que llaman delito a lo que hizo Ramona Maneiro deben meditar, en un momento de lucidez, que prescribió el pasado 12 de noviembre de 2004. Es mejor que sigan polemizando sobre la eutanasia y que no molesten. Sí. Es mejor que dejen descansar en paz a Ramón Sampedro y de paso que nos dejen tranquilos a los que creemos en el derecho a morir con dignidad. Y sin pedir permiso en la Fiscalía.