Diario de León
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FEDERICO ABASCAL
León

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O BATASUNA no quiere presentarse a las elecciones autonómicas del próximo 17-A o no se entiende el anuncio de que tres líderes de esa coalición abertzale, incluido Arnaldo Otegi, encabezarán sus listas electorales. Varios medios informativos hablan de desafío al Estado o al Gobierno, lo que resulta más bien exagerado, pues a quien esa denominación filoetarra desafiaría es a la ley, concretamente a la Ley de Partidos, sobre la que el Tribunal Supremo, refrendado por el Constitucional, ha creado ya jurisprudencia meridiana. Sabe Batasuna por experiencia que ni disfrazando sus listas con personas de apariencia escasamente cercana a la disciplina de ETA podría engañar a los jueces, que ya en las pasadas elecciones municipales dejaron fuera de concurso intentos de colarse hacia las urnas por algún resquicio. Y no parece razonable que, ante su exclusión electoral, la alternativa sea hacer ruido, es decir, presentar unas listas que, más que un desafío o una provocación, se antojan una rabieta. El Gobierno no ha tenido que devanarse los sesos para responder a Batasuna, y el presidente Zapatero, interrogado por Luis del Olmo en «Protagonistas», de Punto Radio, dijo que «no caben desafíos del Estado de derecho». «El único desafío que cabría hacer -añadió- es a la conciencia de quienes secundan, guardan silencio o apoyan la violencia». Y apostilló: «Eso es lo que deberían hacer el señor Otegi y lo que conocemos como Batasuna..., que tuvieran un ápice de valentía para condenar la violencia». Pero Otegi se encuentra en una encrucijada de caminos, y si se dirige a Ibarretxe, recriminándole por convocar una elecciones sin que vaya a concurrir Batasuna, el lendakari le remite al PP y al PSOE, patrocinadores de la ley de Partidos, pero éstos dicen que acuda al Tribunal Supremo, y Otegi al TS no quiere ir, y menos a quien podría facilitar su legalización, que es ETA, si pidiera a la banda el cese de la violencia, tras haberla condenado. Puede producirle a Ibarretxe, o a la coalición electoral PNV-EA, algún perjuicio menor el ruido que haga Batasuna desde su marginalidad, pero ni al Gobierno del Estado, ni al Estado, le causa la menor contrariedad. El ministro de Interior, José Antonio Alonso, decía ayer que tanto el Ministerio que dirige como la Fiscalía General del Estado y, eventualmente, el Supremo «harán lo que tengan que hacer, con absoluto respeto a la legalidad democrática... que aplicaremos con toda normalidad, con todo rigor, con toda seriedad, y con toda la tranquilidad democrática». Y refiriéndose especialmente al asunto de Batasuna, añadió: «Las leyes hay que cumplirlas, y la de partidos políticos, naturalmente, también». No hay, pues, el menor desafió de Batasuna al Estado o al Gobierno. El Gobierno se limita en estos casos a apretar el botón de la ley, y todo el ordenamiento judicial se pone en marcha.

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