AL TRASLUZ
Hermosa victoria
LAS MEJORES películas de Clint Eastwood tratan sobre la vida, o mejor sobre sus sombras. Personajes con una tristeza oculta. A sus 74 años, ha vuelto a ofrecernos una obra maestra. No destriparé el argumento de Million Dollar Baby , aunque lo importante es precisamente aquello que no puede ser contado y que permanece en el corazón del espectador mucho tiempo después de que la luz de la sala se haya encendido, independientemente de que se comparta la decisión final del protagonista, náufrago de sí mismo. Frente a una industria que idolatra lo juvenil, Eastwood nos habla de quienes ya han recorrido un largo camino y están perdidos, bien porque no cumplieron sus sueños, bien porque tuvieron que pagar un precio por ellos. Viejas penas secretas, con su capacidad de dañar intacta. Su cine ha retomado el diálogo con lo esencial. No es eso que llaman arte del presente, signifique lo que signifique tal denominación. Sus mejores historias tienen un trasfondo religioso, porque hablan del fracaso, sintetizado en una oración sollozada en una destartalada habitación. Million Dollar Baby trata sobre quienes pierden incluso en la victoria, pero también de la dignidad del perdedor. A veces, podemos deducir de la película, pecar puede ser un acto de generosidad; quién sabe, la vida es tan compleja, tan misteriosa, su belleza y sus lecciones tan inescrutables. Los estudios cinematográficos no estaban muy convencidos del interés del proyecto, es decir, de su rentabilidad. Pero Eastwood quería bendecir a los perdedores, a quienes cuya vida gira en torno a una carta que no llega, a un teléfono que nunca suena. Lo logró. Hermosa victoria.